26 de Septiembre – George Gershwin

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George Gershwin (nacido Jacob Gershovitz; Brooklyn, 26 de septiembre de 1898 – Beverly Hills, 11 de julio de 1937) fue un compositor y pianista estadounidense.

Es reconocido, popularmente, por haber logrado hacer una amalgama perfecta entre la música clásica y el jazz, lo que se llega a evidenciar en sus prodigiosas obras.

Así, abandonó en 1914 sus estudios para trabajar en una editorial de música en los que, sentado al piano, presentaba al público las melodías de moda.

Pronto se animó él mismo a componer sus primeras canciones, algunas de las cuáles consiguieron cierta popularidad y, sobre todo, le valieron la oportunidad de escribir su primer musical para Broadway, “La, la, Lucille”.

Su inmediato éxito significó el verdadero comienzo de su carrera como compositor, siempre junto a su hermano Ira Gershwin como letrista.

A este siguieron otros títulos como “Lady Be Good”, “Oh Kay!”, “Funny Face”, “Girl Crazy” y “Of Thee I Sing”, que contribuyeron a cimentar su fama y a convertirlo en un personaje aún más popular que sus admirados Kern y Berlín.

A partir de la década de los veinte, inició también la composición de otros trabajos destinados a las salas de concierto.

Fecha señalada en este sentido fue la del 12 de febrero de 1924, cuando estrenó en el Aeolian Hall de Nueva York su célebre Rhapsody in Blue.

La obra despertó cierta polémica, cosa bastante común en los estrenos de las obras de muchos compositores del siglo XX, pero en poco tiempo consiguió hacerse con un puesto en el repertorio de los mejores solistas y las más destacadas orquestas.

El éxito no hizo olvidar a Gershwin sus numerosas lagunas técnicas, por lo que prosiguió sus estudios musicales con la intención de enriquecer su estilo y abordar metas más ambiciosas. En 1925 compuso su Concierto para piano en fa.

George Gershwin, con mínimos estudios formales, quiso profundizar en la composición, ya que sus conocimientos eran más bien intuitivos.

Las respuestas de los maestros que Gershwin consultó hablan por sí mismas, ya que ninguno de ellos consideró que su conocimiento intuitivo de la música fuera un obstáculo para él.

Aunque el especialista en música del siglo XX Alex Ross cree que es una leyenda, se cuenta que intentó ser discípulo de Ígor Stravinski.

Este le preguntó: «¿Cuánto dinero ganó usted el año pasado?». «200 000 dólares», respondió el joven Gershwin.

«Entonces yo debería tomar clases con usted», respondió el maestro. Ravel se negó a darle clases, argumentando lo siguiente: «Usted perdería su gran espontaneidad melódica para componer en un mal estilo raveliano. ¿Para que quiere ser un Ravel de segunda, cuando puede ser un Gershwin de primera?».

Entretanto, escribió la pieza sinfónica Un americano en París, y al poco tiempo decidió volver a América.

La culminación de su carrera como compositor llegó en 1935 con la ópera Porgy and Bess, convincente retrato de la vida de una comunidad negra en el sur de Estados Unidos, en la que el autor, fiel a su estilo, sintetizó las dos tradiciones que conocía: la estadounidense, representada por el jazz y el espiritual, y la sinfónica europea.

A pesar de algunas dificultades iniciales, Porgy and Bess se impuso rápidamente en los escenarios de todo el mundo,​ hasta el punto de que hoy es la ópera estadounidense por antonomasia.

Gershwin, sin embargo, no pudo disfrutar durante mucho tiempo de su éxito: un tumor cerebral truncó prematuramente su vida, privando a la música estadounidense de uno de sus compositores más representativos y universales.

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