3 de Septiembre – Chabuca Granda

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María Isabel Granda y Larco, conocida artísticamente como Chabuca Granda (Las Cotabambas Aurarias (*), distrito de Progreso, Apurímac; 3 de septiembre de 1920- Miami, Florida, 8 de marzo de 1983), fue una letrista, cantautora y folclorista peruana. Compuso y escribió un gran número de canciones de música criolla y afroperuana, así como poesías y guiones teatrales y cinematográficos.

Consiguió fama a nivel internacional gracias a temas como «La flor de la canela», «José Antonio», «El puente de los suspiros», «Cardo o ceniza» y «Fina estampa».

Durante tres décadas de vida artística atravesó diferentes etapas de inspiración musical, yendo desde las composiciones evocadoras de una Lima señorial y sus personajes típicos, pasando por canciones de compromiso social, hasta la influencia afroperuana en sus composiciones.

Trabajó al lado de reconocidos músicos peruanos, como los guitarristas Óscar Avilés, Lucho González y Félix Casaverde, y los cajonistas Carlos «Caitro» Soto y Eusebio Sirio «Pititi».

Realizó diversas giras por muchas capitales de Iberoamérica, permaneciendo largas temporadas en Buenos Aires, México D.F. y Madrid.

Ha influenciado a diversos artistas peruanos como Susana Baca, Eva Ayllón, Gian Marco y Juan Diego Flórez, entre otros, y sus canciones han sido versionadas por importantes intérpretes internacionales como María Dolores Pradera, Caetano Veloso, Joaquín Sabina, Julio Iglesias, y muchos más.

En 2017 su obra musical fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación y en 2019 el gobierno peruano le concedió a título póstumo la máxima condecoración nacional, la Orden El Sol del Perú.

Comenzó a cantar a los 12 años de edad,9​ y debido a su voz de soprano, integró el coro de su colegio; además, fue nombrada vicepresidenta de la Asociación de Canto del mismo.​ Culminados sus estudios escolares, siguió cursos libres en el Instituto Femenino de Estudios Superiores, de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

En 1937 integró de forma amateur el Dúo Luz y Sombra, al lado de Pilar Mujica Álvarez-Calderón, interpretando música mexicana de Guty Cárdenas, que se presentó en espacios musicales de Radio Miraflores y Radio Nacional, y en el auditorio del Teatro La Cabaña.

También formó en 1940 un trío junto con las hermanas Martha y Rosario Gibson. Por esos años trabajó como secretaria, pero sin dejar nunca su afición por la música. También ingresó a la Asociación de Artistas Aficionados, en la cual practicó teatro y ópera.

En 1942, se casó en Lima con el militar brasileño Enrique Demetrio Fuller da Costa, con quien tuvo tres hijos: Eduardo Enrique, Teresa María Isabel y Carlos Enrique Fuller Granda.​

Chabuca no obtuvo el apoyo de su marido para continuar con su carrera musical por lo que su vida matrimonial fue breve,​ y terminó en divorcio en 1952, todo un escándalo para la sociedad limeña de la época.​

Tras ello, con casi 30 años, empezó a componer sus propias canciones.​ Su vida artística atravesó por tres etapas musicales: una primera etapa con la evocación de una Lima antigua y tradicional como inspiración, pasando por una etapa de compromiso con la canción de temática social, hasta finalizar por una última etapa de influencia y rescate la música afroperuana.

El 16 de agosto de 1980 sufrió su primer infarto estando en un show con 15 mil espectadores en Bogotá.​

En 1982 llegó el segundo estando en Lima.​ Todavía se hallaba abocada a diversos proyectos musicales, cuando un tercer infarto hizo que sus médicos le aconsejaran un traslado al Florida Medical Center de Fort Lauderdale en Estados Unidos para someterla a una operación a corazón abierto el 2 de marzo de 1983.

Chabuca Granda falleció debido a complicaciones del posoperatorio en la madrugada del 8 de marzo de 1983,​ dejando más de cuatrocientas canciones compuestas, de las cuales registró solo 150, además de decenas de temas inéditos.​

La noticia de su muerte tuvo resonancia no solo en el mundo de la música y la cultura; se enviaron notas de pésame desde distintos países latinoamericanos, destacando la remitida por Alejandro Orfila, secretario general de la OEA.

Sus restos fueron trasladados a Perú el 12 de marzo; al día siguiente un cortejo fúnebre, integrado por artistas peruanos y argentinos, y miles de admiradores, partió desde el Convento de los Descalzos y atravesó diversos lugares del centro de Lima, como la Alameda de Los Descalzos y la Plaza de Armas, donde el presidente Fernando Belaúnde presentó sus respetos y el alcalde Eduardo Orrego entregó las llaves de la ciudad a sus herederos;37​ finalmente fue enterrada en el Cementerio El Ángel.

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