27 de Octubre – Niccolò Paganini

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Niccolò Paganini (pronunciación en italiano: /ni(k)koˈlɔ ppaɡaˈniːni/ ( escuchar); Génova, 27 de octubre de 1782-Niza, 27 de mayo de 1840) fue un compositor italiano.

Es considerado uno de los arquetipos del virtuosismo del violín y máximo representante del movimiento instrumental del Romanticismo. Contribuyó con sus aportaciones al desarrollo de la “técnica moderna del violín”.

Los 24 caprichos para violín son una de sus obras más conocidas y han servido de inspiración a numerosos compositores.

Además del violín compuso música para mandolina, guitarra, viola y fagot. Destacan sus duetos para violín y guitarra y sus composiciones para cuarteto de cuerdas.

Empezó a estudiar la mandolina con su padre a los cinco años. A los siete años comenzó a tocar el violín. Hizo su primera aparición pública a los nueve años y realizó una gira por varias ciudades de Lombardía a los trece.

No obstante, hasta 1813 no se le consideró un virtuoso del violín. Tuvo como maestros a Giovanni Servetto y Alessandro Rolla.

Con dieciséis años era ya conocido, pero no digirió bien el éxito y se emborrachaba continuamente. Una dama desconocida lo salvó de esa vida licenciosa para llevarlo a su villa donde aprendió a tocar la guitarra y el piano.

En 1801 compuso más de veinte obras en las que combina la guitarra con otros instrumentos. De 1805 a 1813 fue director musical en la corte de Maria Anna Elisa Bacciocchi, princesa de Lucca y Piombino y hermana de Napoleón.

En 1813 abandonó Lucca y comenzó a hacer giras por Italia, donde su forma de interpretar atrajo la atención de quienes le escuchaban. En 1828 fue a Viena, más tarde a París y en 1831 a Londres.

En París conoció al pianista y compositor húngaro Franz Liszt, quien fascinado por su técnica, desarrolló un correlato pianístico inspirado en lo que Paganini había hecho con el violín.

En 1833 en la ciudad de París le encargó a Héctor Berlioz un concierto para viola y orquesta; el compositor francés realizó Harold en Italia, pero Paganini nunca la interpretó; al parecer no estuvo conforme con los primeros avances de la composición.

Sin embargo, sí asistió al estreno, y se arrepintió de no haber participado como solista. Berlioz narra lo sucedido:

“El concierto terminó y yo estaba exhausto y sudoroso, temblando de excitación todavía, cuando Paganini, seguido por su hijo Aquiles, subió al escenario gesticulando violentamente, había perdido completamente su voz, por la enfermedad que finalmente lo mató, y como nadie podía entender sus gestos, le hizo una seña a su hijo, que subió a una silla, puso el oído en la boca de su padre y escuchó atentamente.

Aquiles bajó de la silla y volteando hacia mí, me dijo: Mi padre desea asegurarle, señor, que nunca en su vida ha estado más poderosamente impresionado en un concierto, que lo ha usted conmovido y que, si no se contuviera, se inclinaría ante usted para agradecerle esta música” 4​ Paganini renunció a las giras en 1834.

Fue además tutor del violinista italiano Antonio Bazzini, a quien motivó para que iniciara su carrera como concertista.

Su técnica asombraba tanto al público de la época que llegaron a pensar que existía algún influjo diabólico sobre él, porque a su vez su apariencia se notaba algo extraña y sus adelantos musicales eran una verdadera obra de arte.

Se decía que en la mayoría de sus apuntes aparecía una nota extraña la cual decía “nota 13”. Podía interpretar obras de gran dificultad únicamente con una de las cuatro cuerdas del violín (retirando primero las otras tres, de manera que éstas no se rompieran durante su actuación), y continuar tocando a dos o tres voces, de forma que parecían varios los violines que sonaban.

Además en la mayoría de sus espectáculos usaba la improvisación. Esto indica lo cercano que estaba su arte al mundo del espectáculo. Sus obras incluyen 24 caprichos para violín (1802-1817), seis conciertos y varias sonatas.

Además creó numerosas obras en las que involucraba de alguna manera a la guitarra, exactamente 200 piezas.

Llegó a poseer cinco violines, dos Stradivarius, dos Amati y un Guarnerius (su violín favorito) llamado Il Cannone.

Su salud se fue deteriorando a causa de una tuberculosis diagnosticada en 1819. En los años 1834 y 1840 padeció dos fuertes episodios de hemoptisis, siendo el segundo el que precipitó su muerte.

Durante el avance de la enfermedad, que pasó de sus pulmones a la laringe, padeció afonía crónica los dos últimos años de su vida.

El músico además se medicaba con mercurio para tratar la sífilis que también padecía. Falleció en Niza el 27 de mayo de 1840.

Su imaginativa técnica influyó notablemente en compositores posteriores como Franz Liszt, Johannes Brahms, Serguéi Rajmáninov, Boris Blacher, Andrew Lloyd Webber, George Rochberg, Witold Lutosławski, Robert Fripp e Yngwie Malmsteen entre otros.

El virtuosismo de Paganini despertó, en sus tiempos, la idea de que el violinista había hecho un pacto con el diablo para el desarrollo de su técnica, prejuicio que le impidió que se le otorgara una sepultura cristiana en su lecho de muerte.

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