Category Archives: Efemérides musicales

Next page →
← Previous page

14 de Diciembre – Juan D’Arienzo

Juan D’Arienzo (Buenos Aires, 14 de diciembre de 1900 – Ibíd 14 de enero de 1976) Nació en Balvanera, en la Calles Victoria (hoy, Hipólito Yrigoyen) y Virrey Cevallos.

Juan D’Arienzo fue un músico y director de orquesta argentino de tango, conocido como “El rey del compás”. A diferencia de otras orquestas de la época de oro (1940-1950), D’Arienzo retornó al sentimiento del 2 × 4 característico de la “guardia vieja”, pero con arreglos e instrumentación modernos.

Sus orquestas “típicas” grabaron centenares de discos. Considerado una de las mejores orquestas junto a la de Alfredo de Angelis, Francisco Canaro, Héctor Varela (músico), Anibal Troilo, Ricardo Tanturi, Osvaldo Fresedo entre otros.

Su música se escuchaba en las milongas de Buenos Aires y Montevideo , y los instrumentos acusaban el clásico ritmo duro de los tangos con fuertes staccatos. También grabó milongas y valses. Fue artista exclusivo del sello RCA Victor durante 40 años, de 1935 a 1975. Falleció en 1976, y está sepultado en el Cementerio de la Chacarita en Buenos Aires.

13 de Diciembre – Nati Mistral

Natividad Macho Álvarez, más conocida por su nombre artístico Nati Mistral (Madrid, 13 de diciembre de 1928-ibídem, 20 de agosto de 2017),​ fue una actriz y cantante española, estrechamente vinculada a Argentina y México.

En la escena sobresalió por su dicción exacta y claridad de pronunciación, lo que la llevó a dar recitales poéticos de autores clásicos.

La actriz y cantante debió su nombre artístico a la poetisa chilena Gabriela Mistral, de la que su madre era gran admiradora. Pasó la infancia en Madrid, pues vivía su familia cerca de la Gran Vía, y en alguna entrevista televisada reconoció que le impactó ser testigo siendo pequeña de algunos asesinatos del Madrid republicano de la Guerra Civil, lo que la llevó a tener simpatía hacia el franquismo y ser conocida por su alineación derechista.

En sus comienzos, la joven Nati fue meritoria en el Teatro Español, pasó por la emisora RADIO SEU y, tras cursar estudios de música, canto y declamación. Sin embargo, tuvo que salir fuera de España poco después de sufrir un fuerte desengaño amoroso con Tony Leblanc, para que los directores se fijaran en ella.

Con la compañía Los Vieneses marchó a Alemania, actuando como cantante. Fue el desaparecido Luis Escobar quien le proporcionó su primer gran éxito al contratarla en 1957 para la revista musical Te espero en el Eslava y un año después, su continuación Ven y ven al Eslava.

Juntos tuvieron nuevos éxitos en los años siguientes con los musicales La Bella de Texas o La Perrichola. Nati Mistral puede ser considerada la pionera de los grandes musicales en España: protagonizó la primera versión presentada en Madrid de El hombre de La Mancha, bajo dirección de José Osuna, en 1966.

Durante toda su carrera compaginó la música con el teatro, grabando canciones tan populares como Flor de té; Bajo los puentes de París; Mala entraña; Agua que no has de beber; Paisajes de Catamarca; Tata Dios; Guitarra, dímelo tú; Yo vi llorar a Dios; No soy de aquí; Bien se ve; El corralero; y La balada para un Loco. Ha cantado también una de las versiones más castizas de la zarzuela La Gran Vía.

Triunfó como actriz dramática en las producciones de Divinas palabras, con la que se inauguró el Teatro Bellas Artes en 1961, Fortunata y Jacinta, 1969; Medea, 1970; Anillos para una dama, 1975; Isabel reina de corazones, 1983, La Chunga, 1987; Los padres terribles, 1995; Café cantante, 1997; La malquerida, 2000; La Celestina, 2001 y, más recientemente, La Dorotea, 2001; Inés desabrochada, 2004, La duda, 2006 y Tras las huellas de Bette Davis, 2007.

En Buenos Aires fue empresaria de su propio teatro –el Avenida- junto al actor Alberto Closas. En 1978 protagonizó en el rol de “la Madre” Bodas de Sangre de Juan José Castro en el Teatro Colón de la ciudad de Buenos Aires (ópera) con dirección de Antonio Tauriello.

Menos frecuentes fueron sus apariciones en cine, aunque rodó, entre otras películas, Maria Fernanda la Jerezana (1946), su primer trabajo a las órdenes de Enrique Herreros; Las inquietudes de Shanti Andía (1947); Currito de la Cruz (1949) o Mi Buenos Aires querido (1961).

Falleció el 20 de agosto de 2017 en Madrid a los 88 años de edad, siendo incinerada al día siguiente en El Escorial.

13 de Diciembre – Marcela Morelo

Marcela Morelo (Lanús, 13 de diciembre de 1969) es una cantante y compositora argentina.

Es una reconocida cantautora argentina, nacida en la provincia de Buenos Aires un 13 de diciembre. Su vida estuvo siempre dedicada a la música. A los siete años comenzó con los estudios de guitarra clásica interpretando ritmos nacionales como el folklore argentino, boleros y cobres.

A los 18 años comenzó a componer sus primeras canciones. Se inició en el medio cantando un jingle publicitario, a lo que luego se dedicó por unos años. Luego se dedicó a cantar en pub’s de la ciudad de Buenos Aires.

Después de recorrer un camino totalmente dedicado a la música de forma underground, le surgió la posibilidad soñada por todo artista: grabar su primer disco. Con canciones de su propia autoría, y el respaldo de una compañía multinacional como es BMG, edita en el año 1997 su debut discográfico bajo el nombre de “Manantial”, el cual logró vender más de cien mil copias en Argentina y otras tantas en España. Desde este momento presenta el exitoso material en una gira por toda Argentina, España, Italia, Uruguay, Paraguay y Bolivia.

Marcela se ha presentado también en países como México, Puerto Rico, Colombia, Chile , Venezuela y Rumania. Continúan su discografía y su éxito que crece y crece: “Eclipse” (1999) y “Tu Boca” (2001) .

Sus álbumes llevan vendidos más de un millón de placas en Latinoamérica y Europa. En Argentina compartió escenario con grandes artistas del folclore nacional como Los Nocheros, Luciano Pereyra, Cuti y Roberto Carabajal, Soledad Pastorutti y Diego Torres. También con prestigiosos artistas internacionales como Joan Manuel Serrat y Ketama, entre otros. Participó en los discos “Fuerte Navidad” (junto a Celia Cruz, Chichi Peralta y Franco De Vita entre otros); “A Mis Niños de 30”, junto a Miliki y “Mujer”, junto a Rocío Durcal, Rosario y Ana Torroja (ex Mecano), entre otras estrellas femeninas.

“Invisible” fue producido en el año 2003 y compuesto por diez temas entre los que se destacan “Sin Un Beso” y “Buen Día”.

Luego de dos años de ausencia, presenta su disco número cinco en el año 2005 bajo el nombre de “Morelo 5”. Los temas fueron compuestos por Marcela Morelo y Rodolfo Lugo. Este trabajo se mezcló y masterizó en Master House Studios (Miami) con el ingeniero de mezcla: César Sorbe y el Ingeniero de mastering: José Blanco. La Dirección A&R corrió por cuenta de Afo Verde y Luis Sarmiento.

En 2007 lanzó “Fuera del Tiempo”, CD+DVD con todos sus éxitos.

En el año 2009, Marcela Morelo lanza al mercado “Otro Plan”, un disco compuesto por 11 versiones en español de grandes canciones anglo de los años 70´s, 80’s y 90’s, de Mike Oldfield, Shania Twain, Michael Jackson, B52s y Cher entre otros.

A lo largo de 2011, la artista recorrió todo el interior de la República Argentina llevando su música.

El 22 de agosto de 2012 se edita “El Club de los Milagros”, un álbum que incluye 11 canciones compuestas por la cantante. En el mismo, Marcela realizó tres dúos: con David Lebón en “Tu Amor Es de Dios”; con Abel Pintos en “Cómo Quisiera” y con la italiana Corinne Vigo en “En Mi Azul”.

El 29 de mayo de 2013 Marcela fue una de “Las Elegidas”, un show en el Teatro Colón, donde cantaron diez de las mejores voces nacionales: Valeria Lynch, Sandra Mihanovich, Lucía Galán (Pimpinela), María Graña, Patrica Sosa, Fabiana Cantilo, Julia Zenko, María Martha Serra Lima, Virginia Tola y por supuesto Marcela Morelo.

El 21 de junio de 2016 Marcela recibe el invierno con un nuevo sencillo: “Destinados Para Amar”, incluido en su nuevo álbum titulado “Espinas y Pétalos”, a la venta el 12 de agosto. El tema fue compuesto junto a Rodolfo Lugo. Nahuel Pennisi participa en “Río Dulce”.

El 29 de septiembre de 2017 estrena el sencillo “No Voy A Cambiarte”, grabado junto a Carlos Rivera, adelantando el álbum “Los 20 de Morelo”, un disco de éxitos que sale a la venta el 13 de octubre. Contiene el tema “Jamás Te Olvidaré”, grabado con Mercedes Sosa.

12 de Diciembre – Dionne Warwick

Marie Dionne Warrick, de nombre artístico Dionne Warwick (n. East Orange, Nueva Jersey, 12 de diciembre de 1940), es una cantante estadounidense de soul y pop. Hermana de Dee Dee Warwick, sobrina de Cissy Houston y prima de Whitney Houston.

El trabajo musical más elogiado de Dionne Warwick es el que realizó con los compositores Hal David y Burt Bacharach.

Se inició en la música como cantante gospel con su familia. Su debut en solitario de la mano de Burt Bacharach en 1962 (“Don’t Make Me Over”) apareció por una errata de imprenta bajo el apellido Warwick, no Warrick; un error que propició el nombre artístico de Dionne para toda su carrera. Este sencillo tuvo un cierto éxito, situación que no volvería a repetirse hasta 1964 con “Anyone Who Had a Heart” y “Walk on By”, este último un éxito en el Reino Unido. Les sucederían otros hasta 1971 en la que abandonó el sello Scepter por una fuerte disputa mantenida con Bacharach.

Entre sus interpretaciones más recordadas, se pueden citar otras como “Alfie”, la famosísima “I Say A Little Prayer For You”, “Promises, Promises”, “This Girl’s In Love With You”, “Endless Love” (canción que grabó con Barry White y que también ha interpretado con Tom Jones), “I Always Get Caught in The Rain”, “Who Can I Turn To”, “I’ll Never Fall in Love Again”…

En su etapa posterior en Warner, sólo consiguió el éxito con el tema “Then Came You”, de 1974 escrito por Thom Bell y Linda Creed e interpretado en un dueto con The Spinners. En la década de los 80, y tras un nuevo cambio de sello discográfico, obtuvo un nuevo éxito con “Heartbreaker” en 1982, canción compuesta por The Bee Gees con la voz de Barry Gibb en el coro. A partir de entonces sus grabaciones se fueron espaciando, hasta un repunte de popularidad en 2006 con un álbum de duetos (My friends & me).

En el 16 de octubre de 2002, Dionne Warwick fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

En marzo de 2013, saltó la noticia de que la cantante se había declarado en bancarrota, con deudas acumuladas de unos diez millones de dólares.

12 de Diciembre – Frank Sinatra

Francis Albert Sinatra, más conocido como Frank Sinatra (Hoboken, 12 de diciembre de 1915-Los Ángeles, 14 de mayo de 1998), fue un cantante y actor estadounidense.

Apodado «La Voz»,1​ fue una de las principales figuras de la música popular del siglo XX y dejó, a través de sus discos y actuaciones en directo, un legado canónico en lo que respecta a la interpretación vocal masculina de esa música.

Su popularidad llegó a ser inmensa y prácticamente constante a lo largo de toda su vida, aunque fueron especialmente exitosos los años cuarenta y cincuenta, siendo esta última década, con su producción discográfica para la compañía Capitol, la considerada como su etapa de mayor calidad como cantante.

Su repertorio se basó en la obra de los más importantes compositores populares estadounidenses, como Jimmy Van Heusen, Cole Porter, Sammy Cahn o George Gershwin, y su estilo sintetizó, ya en sus orígenes, quince años de influencias mutuas entre la música de inspiración jazzística y la música pop que empezaba a difundirse a través de la radio.

Sinatra construyó su estilo sobre la base de una comprensión natural de la música popular, tal como la habían entendido Bing Crosby, Fred Astaire, Benny Goodman y Louis Armstrong, explotando la idea de que esta, en todas sus vertientes, debería ser una extensión de la conversación.

Técnicamente, se caracterizó por su cuidada precisión en el fraseo y su dominio del control de la respiración; el rango de su voz estaba próximo al de bajo-barítono.

En cuanto a su categoría artística, esta radica en su capacidad interpretativa para transmitir las emociones y sentimientos implícitos en las letras de las canciones.

En Sinatra, cualquier tipo de consideración vocal e, incluso, musical, resulta secundaria respecto de la que es su misión principal: contar una historia de la forma más expresiva posible.

A Sinatra se le reconoce el haber sido el primer cantante que hace un uso consciente de los medios de amplificación del sonido con el objeto de situar su voz por encima del sonido de la orquesta (dominadora de la música popular estadounidense de principios del siglo XX) y para aproximarla a la intimidad del oído del oyente.

Como actor, Sinatra fue un artista de tipo intuitivo, reacio a someterse a los ensayos y repeticiones habituales en una grabación, por lo que sus interpretaciones fueron emocionalmente intensas al tiempo que irregulares. La importancia en su vida de su trabajo de actor fue capital; por ejemplo fue precisamente a través de su papel en De aquí a la eternidad como logró salir de un bache personal y artístico en el tránsito de los años cuarenta a los cincuenta para encumbrarse en lo más alto de la popularidad, además de ganar por su interpretación el Óscar al mejor actor secundario.

A lo largo de su carrera profesional, Sinatra grabó más de 1300 canciones y participó en más de cincuenta películas. Recibió multitud de premios y homenajes, entre los que se cuentan diez premios Grammy, otorgados por la Academia de Artes y Ciencias de la Grabación, y la Medalla de la Libertad del gobierno estadounidense.

11 de Diciembre – Julio de Caro

Julio de Caro (Buenos Aires, 11 de diciembre de 1899 – Mar del Plata, 11 de marzo de 1980), fue un violinista, director de orquesta y compositor de tango argentino.

Era el segundo de los doce hijos del matrimonio formado por Matilde Ricciardi Villari y José De Caro De Sica y nació en una casona del barrio de Balvanera en la calle de la Piedad (actual Bartolomé Mitre) a la altura de Azcuénaga de la ciudad de Buenos Aires.

Se habían casado en Buenos Aires, eran italianos y vinculados al arte: la madre había trabajado profesionalmente como cantante y el padre había estudiado música en Italia y trabajado en el conservatorio de la Scala de Milán.

Desde su infancia estuvo muy unido a su hermano Francisco, quien era poco menos de dos años mayor que él.

Posteriormente la familia se mudó a la calle Bolívar y luego a San Telmo (actual Defensa) al 200, en el barrio del mismo nombre donde su padre instaló un conservatorio y un negocio de venta de partituras e instrumentos musicales al que concurrían muchos músicos, por lo cual los hermanos crecieron en contacto con el ambiente musical de la época.

Estudió inicialmente en una escuela primaria del barrio y luego cuando su familia retornó al barrio de Balvanera mudándose a una casa en México y Catamarca siguió estudiando primero en el Colegio San José y luego en el Colegio Nacional Mariano Moreno cursando el secundario.

Además en 1913 comenzó a ayudar a su padre dando clases de teoría y solfeo.

Siguiendo directivas del padre, desde pequeño Julio De Caro estudió piano en tanto su hermano Francisco se dedicaba al violín, primero con su padre y luego con David G. Bolia (quien había estudiado en el famoso conservatorio de Nápoles, Italia, y fundó en 1888 en Buenos Aires el Conservatorio Melani, que actualmente (año 2008) funciona en Avenida Independencia y Rincón, bajo la dirección de su nieta).

En algún momento, sin embargo, se dieron cuenta que preferían el instrumento del otro.

Como no se animaban a pedírselo directamente al padre lo hicieron con la mediación de su madre y obtuvieron la conformidad paterna para intercambiar los instrumentos que estudiaban.

Julio fue a estudiar con el maestro Fracassi en tanto Francisco ingresó en el Conservatorio Williams. Se trataba en los dos casos de instituciones de prestigo y fue así que pronto empezaron a realizar recitales, incluso en la sala Príncipe George´s Hall ubicada en la calle Sarmiento, a la que solamente se llegaba con conocimientos musicales sólidos.

Tanto los estudios de los hermanos De Caro como los recitales eran de lo que el padre llamaba música seria, con total exclusión de música popular.

En 1915 Julio participó en el actual teatro Liceo (entonces teatro Lorea) como segundo violín en la orquesta de la compañía de zarzuela, gracias al empresario Arturo De Bassi, que era amigo del padre.

Pese a que pidió que no se lo contara al padre, éste se enteró y además de obligarlo a devolver los cinco pesos ganados por esa actuación lo tuvo como castigo ocho días en un rincón a pan y agua.

Francisco y Julio, sin embargo, habían comenzado a concurrir a lugares donde los maestros Roberto Firpo, Arolas, Cobián y otros músicos de su nivel ejecutaban música de tango y, a escondidas, empezaron a leer y practicarla.

En 1917 un grupo de amigos que acompañaba a Julio en el salón Palais de Glace se unieron para reclamarle que subiera al escenario, por lo que el requerido se vio compelido a ocupar en la orquesta de Firpo el lugar del violinista, quien le prestó su instrumento, para ejecutar un tango con ella, recibiendo al terminar las felicitaciones del director y de Eduardo Arolas que se encontraba presente.

Días después Arolas, que en ese momento tenía un éxito clamoroso, visitó al padre de Julio para proponerle su incorporación a su orquesta y la respuesta fue negativa (el padre había resuelto que estudiara medicina) pero un poco más adelante Julio debutaba a los 18 años y sin conocimiento de su padre, en el conjunto del bandoneonista Ricardo Luis Brignolo reemplazando temporalmente al violinista titular.

Esas dos semanas de actuación mostraron a Julio lo que seguramente ya vislumbraba, esto es su vocación tanguera, y lo decidieron a aceptar el pedido de Arolas y fue así que pocas semanas después quedaba estructurado un quinteto con Roberto Goyeneche al piano, Rafael Tuegols y De Caro en violín, y Manuel Pizarro y el mismo Arolas en bandoneón. Con este conjunto estrenó Julio Mon beguin, su primer tango.

Al no aceptar su padre que Julio abandonara sus estudios y se dedicara a la música popular, fue echado de su casa y Francisco siguió el mismo camino sin esperar que lo echaran.

El conjunto de Arolas hacía exitosas presentaciones en cabarés y cafés céntricos y en la temporada de verano viajaron al Uruguay para actuar en los hoteles municipales de Montevideo culminando las actuaciones en el Teatro Solís donde animaron los bailes de Carnaval.

En esa ciudad Julio se reencontró con Francisco que había fijado residencia en ella y trabajaba como pianista en salas cinematográficas acompañando las películas mudas y también en cabarés.

Ambos hermanos, que recibían buenas retribuciones por su labor, también producían juntos y así crearon el tango Mala pinta y luego otros como Mi encanto, Pura labia, Don Antonio, A palada, Era buena la paisana, Percanta arrepentida, Bizcochito, Gringuita y La cañada.

Al regresar en 1919 comenzó Arolas una gira por la Provincia de Buenos Aires pero en medio de ella Julio De Caro y el pianista José María Rizzuti que había sustituido a Goyeneche tuvieron un desacuerdo económico con Arolas, se separaron del conjunto y regresaron a Buenos Aires.

En esta ciudad de reunieron con el bandoneonista Pedro Maffia que por iguales motivos había dejado la orquesta de Roberto Firpo y con el violinista José Rosito y formaron un cuarteto que inició sus actuaciones en el Café El Parque de Talcahuano y Lavalle.

En ese lugar Maffia estrenó su tango Pelele, Maffia y De Caro estrenaron Tiny y Rizzuti y De Caro estrenaron Pulgarín.

Algún tiempo después y pese al éxito de público que tenían, el conjunto se disolvió en forma amigable porque sus integrantes habían recibido propuestas que los satisfacían: Maffia volvía con Firpo, De Caro y Rizzuti se incorporaron a la primera orquesta de Osvaldo Fresedo para actuar en el Casino Pigall.

Durante el viaje que Fresedo hizo a Estados Unidos a mediados de 1920 para grabar el conjunto continuó actuando en el lugar pero al regreso Fresedo los dejó en libertad de acción porque no pensaba reincorporarse a la orquesta.

Al poco tiempo Julio viaja a Montevideo para hacer una serie de actuaciones con Enrique Pedro Delfino.

Cuando finalizan en 1922 permaneció en Montevideo donde poco después se incorporó a la orquesta del bandoneonista Minotto Di Cicco.

Más adelante Francisco se unió a la orquesta para reemplazar al pianista Fioravanti Di Cicco y esa fue la primera oportunidad en que los hermanos trabajaron juntos en una agrupación profesional.

Julio estrenó allí sus tangos La Farándula, Maridito Mío, Milonga Corrida, Jardín florido y Minotito y en la misma época los hermanos De Caro compusieron La mazorca y El bajel.

La relación profesional de Julio con Minotto finalizó en excelentes términos cuando el primero aceptó la propuesta de incorporarse al trío integrado por Antonio Gutman en bandoneón, Roque Ardit en piano y Pedro Aragón en violín con la finalidad de mejorar con sus conocimientos de música el estilo de ejecución del conjunto.

Al terminar el verano de 1923 Julio vuelve a Buenos Aires y se incorpora a la orquesta que estaba organizando el prestigioso pianista y compositor Juan Carlos Cobián, conjunto que quedó para la historia pues significó el antecedente directo del movimiento de transformación instrumental más importante del tango, integrada por Juan Carlos Cobián (piano), Agesilao Ferrazzano y Julio De Caro (violines), Pedro Maffia y Luis Petrucelli (bandoneones) y Humberto Costanzo (contrabajo). Actuaron en el Abdulla Club de la Galería Güemes y grabaron para RCA Victor, entre ellos los temas de De Caro La machona, Astor, Carita de ángel y La confesión.

En diciembre de 1923 un empresario le ofreció a Francisco De Caro que con una agrupación de cinco o seis músicos actuara para las fiestas de fin de año en reuniones en diversas residencias de gran categoría percibiendo la suma de ochocientos pesos por baile, que era muy elevada para la época.

Se unió así con Julio, que estaba sin trabajo porque Juan Carlos Cobián había disuelto su conjunto, Emilio De Caro y el contrabajista Leopoldo Thompson más Maffia y Petrucelli.

No solamente las presentaciones fueron muy exitosas sino que además la impecable vestimenta de los músicos (smoking, camisa de pechera dura y cuello palomita) más la intachable conducta que mostraron contribuyeron a la definitiva aceptación del tango en la alta sociedad porteña.

Con el principal propósito de continuar juntos ya que se sentían a gusto en la orquesta (que todavía no tenía nombre) aceptaron tocar en el café Colón de Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen donde les pagaban treinta y cinco pesos por cada tarde de actuación y participar en programas experimentales de Radio Sudamérica, esto último gratis pues buscaban promoción.

Sin embargo, pese a sus deseos, los músicos decidieron dar por terminadas las actuaciones en unas pocas semanas porque los ingresos eran insuficientes pero antes de ello recibieron la nueva propuesta de tocar en el salón L´Aiglon de Florida entre Cangallo y Bartolomé Mitre durante los bailes de Carnaval con una retribución que permitía formar una orquesta de veinte músicos. Convinieron que si bien la orquesta se mantendría sin nombre como hasta el momento, se anunciaría bajo la conducción de Julio De Caro

La orquesta quedó formada en esta forma: Julio, Alberto y Emilio De Caro, Lorenzo Olivari, Esteban Rovati, Bernardo Germino y Antonio Arcieri en violines, Pedro Maffia, Luis Petrucelli, Ricardo Brignolo, Luis D´Abraccio, Ángel Danesi, Nicolás Primiani, Miguel Orlando y Luis Minervini en bandoneones, Francisco De Caro y Roberto Goyeneche en pianos y Leopoldo Thompson y Olindo Sinibakdi en contrabajos.

Terminados los bailes de Carnaval Julio y Francisco volvieron a las presentaciones en el café Colón y por allí apareció el conde Chikoff para ofrecerles un contrato de seis mil pesos por mes para el sexteto para tocar en el Vogue´s Club, que organizaría tés danzantes pensados para la alta sociedad en el local del Palais de Glace. Al mismo tiempo recibieron el ofrecimiento para grabar en RCA Víctor.

Poco antes del debut, Maffia y Petrucelli deciden abandonar la orquesta, incidentalmente irritados por una publicidad del Vogue’s Club que anunciaba la orquesta “de” Julio De Caro.

La agrupación necesitaba urgente su reemplazo, pues se acercaba el día del debut. Prácticamente en las vísperas Maffia, que acababa de perder mucho dinero en el juego, le ofreció volver al conjunto hasta hallar otra ubicación, lo que aceptó Julio aunque su relación personal continuó tirante. Por otra parte, por mediación del bandoneonista Enrique Pollet conoció, escuchó y contrató de inmediato a Pedro Laurenz.

El ingreso de Laurenz no venía con buenos augurios. Hasta ese momento era prácticamente un desconocido que iba tocar como segundo bandoneón de un músico ya consagrado como era Pedro Maffia que, además, prácticamente no hablaba con el director de la orquesta.

Sin embargo, no sólo no tuvo fallas su presentación sino que además se creó una amistad con Maffia y formaron uno de los dúos de bandoneones más famosos de la historia del tango.

Julio De Caro y Maffia recompusieron su relación al punto que vivían con Francisco en el mismo departamento y la orquesta tomó en forma definitiva el nombre del primero.

De inmediato salió un contrato para inaugurar el cabaré Chantecler de la calle Paraná, donde Julio De Caro estrenó sus tangos Adiós Chantecler y Buen amigo.

El 10 de abril de 1925 volvieron al Palais de Glace para actuar en lo que ahora era el Ciro´s Club, convertido en un centro de la alta sociedad, al punto que allí se brindó la recepción de gala al Príncipe de Gales en su visita al país.

Paul Whiteman, el famoso músico de jazz era artista de la RCA Victor, al igual que Julio de Caro y le gustaba mucho el tango que había tenido ocasión de escuchar cuando Juan Carlos Cobián estuvo en Estados Unidos.

Al oír a De Caro en ocasión de que el mismo fuera a realizar grabaciones a los estudios de la Víctor le sugirió a la grabadora que le dejaran el violín-corneta con el que grababan concertistas clásicos que estaban reparando porque según su criterio tenía un concepto nuevo, moderno.

La innovación consistía en que para aumentar el volumen del violín se le adhirió una corneta, de ahí su nombre, lo que aproxima el sonido instrumental a la voz humana, dotándolo un matiz nasal.

Cuando el representante de la empresa viajó a Buenos Aires le llevó el violín a De Caro, ofreciéndole que el precio lo fuera descontando de los derechos a cobrar.

El músico al comienzo no quiso usarlo pero luego lo aceptó y si bien le costó adaptarse al mismo, finalmente fue bien aprovechada para darle una especial sonoridad a la orquesta, llegándose a conocerlo como el “violín-corneta de Julio de Caro”.

En esa época falleció repentinamente el contrabajista Thompson y Hugo Baralis (padre del conocido violinista del mismo nombre) lo reemplazó.

Siguieron luego actuaciones de la orquesta en el Richmond Florida, el Tigre Hotel y en el Plaza Hotel.

En los Carnavales de 1926 De Caro volvió a animar los bailes en el teatro 18 de julio de Montevideo con algunos cambios en la orquesta: Baralis fue reemplazado por Olido Sinibaldi y se agregan los violines de Manlio Francia y Antonio Arcieri y los bandoneones de Enrique Pollet y Antonio Romano.

De vuelta a Buenos Aires fue contratado para actuar en el cine Select Lavalle, oportunidad en que el músico de formaciones sinfónicas Enrique Kraus reemplazó a Sinibaldi, mientras se proyectaban películas mudas.

La realidad es que al público que acudía no le interesaba qué película proyectaban sino que iba a ver y escuchar a Julio De Caro.

En esa temporada el tango Guardia vieja que De Caro dedicó al presidente Marcelo T. de Alvear fue el gran éxito.

A mediados de ese año Pedro Maffia se separa amistosamente de la orquesta para formar su propio conjunto por lo que Pedro Laurenz es promovido a primer bandoneón y se incorpora en su lugar Armando Blasco.

Asumiendo el papel de empresario con el jazzista Gordon Stretton, De Caro actúa con gran éxito durante los bailes del Carnaval de 1927 al mismo tiempo en el teatro Avenida y en el cine Callao.

A continuación, entre mayo y septiembre fue al Copacabana Palace Hotel de Río de Janeiro agregándose a la orquesta el cantor Luis Díaz y en esa temporada estrenó Tierra querida, Copacabana y Olimpia.

Retornados a Buenos Aires y al Select Lavalle estrenó Mala junta escrito en colaboración con Pedro Laurenz.

Para los Carnavales de 1928 actuó en los teatros Ópera y San Martín y prosiguió luego con actuaciones en cine.

Allí ingresó el contrabajista Vicente Sciarreta y De Caro estrenó Boedo y Moulin Rouge.

Hacia fines de 1929 José Niesow sustituyó a Emilio De Caro y la orquesta animó los desfiles de modelos que se hacían en la tienda Ciudad de México ubicada en Florida y Sarmiento en tanto al mismo tiempo grababa para el sello Brunswick.

Durante todo 1930 actuó en el Real Cine de la calle Esmeralda y Corrientes y en el Carnaval de 1931 en el teatro Cervantes.

En esa época dio a conocer los valses Ilusión de pierrot y Amelia y los tangos Tierra adentro y Batida nocturna

Julio De Caro y su orquesta se embarcaron el 4 de marzo de 1931 rumbo a Europa e iniciaron sus actuaciones en el Palais de la Méditerranée de Niza.

Siguieron luego las presentaciones en Montecarlo, Cannes, Turín, Génova y Roma.

La orquesta sorprendió gratamente al público, primero por la impecable presentación de los músicos con smoking y luego por sus interpretaciones artísticamente estilizadas y con una riqueza instrumental desconocida hasta el momento en los conjuntos argentinos.

En Roma presenciaron su actuación el príncipe Humberto de Saboya y su esposa María José de Bélgica.

En Turín, su presentación en el teatro Ópera fue transmitida por Radio Torino y captada en Buenos Aires por Radio Splendid.

París fue la culminación de la gira: actuación en la Sorbona por invitación del embajador argentino Tomás Le Bretón, exitosa presentación en el Empire, contrato para tocar en una de las fastuosas recepciones en el Palacio de los Rothschild y filmación en los estudios de Jointville de la Paramount para la película Luces de Buenos Aires que dirigía Manuel Romero con las actuaciones de Carlos Gardel, Pedro Quartucci, Sofía Bozán, Gloria Guzmán y Vicente Padula entre otros.

En el Palais de Mediterranée entre quienes asistieron a su actuación estaban Carlos Gardel y Charles Chaplin.

En Buenos Aires con el advenimiento del cine sonoro las orquestas comenzaban a ser desplazadas de los cines.

De Caro reestructura su orquesta y durante 1932 actúa en el escenario del cine Astor y luego en el interior del país en una extensa gira. La nueva formación es la siguiente: Julio De Caro, Sammy Friedenthal, José Niesaw, Simón Resnik y Vicente Tagliacozzo en violines, Pedro Laurenz, Armando Blasco, Alejandro Blasco, Calixto Sallago y Aníbal Troilo en bandoneones, Francisco De Caro y José María Rizzuti en piano, Vicente y José Sciarreta en contrabajo y el cantor Antonio Rodríguez Lesende.

A iniciativa del Malevo Muñoz el diario Crítica de Buenos Aires organizó el Primer Campeonato Nacional de Tangos a llevarse a cargo en el estadio del Luna Park en el que compitieron las más prestigiosas orquestas de la época, salvo las que no fueron autorizadas por sus sellos grabadores.

La votación, realizada por el público con una boleta adjunta cada entrada dio como ganadora a la orquesta de Julio De Caro.

En los lugares siguientes se ubicaron las orquestas de Edgardo Donato, Juan Pedro Castillo, Pedro Maffia, Ponzio-Bazán y Anselmo Aieta.

En un posterior concurso de composiciones Julio De Caro obtuvo el primer premio con su tango El mareo.

Después de los Carnavales y por desacuerdos económicos la totalidad de los integrantes de la orquesta, salvo su hermano Francisco, se desvinculó de ella y formaron otra encabezada por Pedro Laurenz.

Julio organizó entonces una nueva formación con Luis Gutiérrez del Barrio, Mauricio Salovich y el mismo Julio en violín, Francisco De Caro en piano, Carlos Marcucci, Romualdo Marcucci, Gabriel Clausi y Félix Lipesker en bandoneón y Francisco De Lorenzo en contrabajo.

En 1935 De Caro formó una orquesta de cuarenta profesores para los bailes de Carnaval que organizó la Municipalidad de Buenos Aires en el Teatro Colón alternando el escenario con la jazz de Eduardo Armani.

En esa oportunidad se estrenó el tango Coquito del maestro Carlos López Buchardo

Con la Orquesta Sinfónica de Radio El Mundo se presentó, en 1936, en el teatro Ópera, con “La evolución del tango” con obras de 1870 a 1905, la segunda desde 1905 a 1935 y la tercera, y última, con temas de 1935 en adelante.

Una tarde, a la salida de uno de esos conciertos matinales estaban sus padres y se produjo el reencuentro y reconciliación. Su padre fallecería en 1950 y su madre once años después.

En 1937 se presentó en Viña del Mar (Chile), dirigiendo su Orquesta Internacional Melódica con la cantante Paloma Efrón “Blackie” y el cantor Edmundo Rivero.

En la década de 1930 organizó conjuntos de mayores dimensiones, en los que incluía una mayor variedad de instrumentos, que en parte causaron cierto desvanecimiento de su estilo original.

A pesar haber renovado el tango en los años 20 y de imponer un estilo al que responderían en mayor o menor medida casi todas las orquestas de tango posteriores a los años 20, no logró mantener el paso frente a la rápida evolución ocurrida en los años 40.

A finales de esta década, sin embargo, volvió a la escena con un estilo muy renovado, propio ya de esta época, pero esta etapa de su carrera duró muy poco, retirándose de la dirección orquestal definitivamente hacia 1954.

La obra de Julio De Caro como compositor fue muy importante, destacándose temas como El Monito, Boedo, Mala Junta, entre otros.

En esencia, el aporte fundamental del sexteto de Julio De Caro fue la incorporación de un estilo depurado en la interpretación orquestal del tango, estilo que conjugaba toda la riqueza de la música académica europea con el ritmo y el canyengue propios del género.

Sus interpretaciones se caracterizan por la frecuente inclusión de pasajes de violín o de piano solista, así como de contracantos entre dos violines o entre violines y bandoneones.

Esta difícil síntesis tuvo éxito y permitió además que la orquesta de De Caro pasara a ser la favorita de la alta sociedad porteña.

En 1954 abandonó la actividad artística casi al mismo tiempo que su hermano Francisco.

A pedido de Ben Molar compuso en 1954 junto con Nicolás Cócaro el tango Un silbido en el Bolsillo para el proyecto 14 con el Tango.

En 1975 de nuevo por pedido de Ben Molar compone junto con Ernesto Sabato, Cátulo Castillo, Florencio Escardó y Leopoldo Díaz Vélez entre otros, para el disco “Los 14 de Julio De Caro”.

El 11 de diciembre fue declarado Día Nacional del Tango porque en esa fecha, aunque de diferentes años, nacieron Carlos Gardel y Julio De Caro.

Ese día de 1977 al cumplir 78 años y, en conmemoración al primer “Día Nacional del Tango”, recibió en el Luna Park un homenaje con la participación de las orquestas y los cantantes de la época y 15 mil personas le cantaron el feliz cumpleaños. Fue la última vez que estuvo arriba de un escenario.

En 1921 Julio De Caro se había casado en Uruguay y de su breve matrimonio antes de separarse nació su única hija, Beatriz.

En 1959 se casó en segundas nupcias con Cora Ambrosetti, proveniente de una familia muy destacada por sus estudios antropológicos y etnográficos.

Falleció en Mar del Plata el 11 de marzo de 1980 y sus restos se encuentran en el cementerio de la Chacarita junto a los de su hermano Francisco.

De Caro trabajó en el cine en los filmes La barra de Taponazo (1932), Petróleo (1940), Así es el tango (1937) y El canto cuenta su historia (1976); compuso la música para Murió el sargento Laprida (1939), fue director musical en Las luces de Buenos Aires (1931) y su tema Orgullo criollo está incorporado en el filme Café de los maestros.

Julio De Caro es considerado en la historia del tango como un músico que “hizo época”. Muy probablemente su influencia en otros músicos sea mayor que su aceptación pública (en la que intervienen factores que en principio son extra-musicales, como su clase social o sus posturas políticas filo-nazis).

Las grabaciones de De Caro son de un sonido orquestal, en el sentido “clásico”; es decir: bastante más polifónico que sus contemporáneos y con matices dinámicos de increíble prolijidad.

Como compositor y como arreglador, De Caro lleva a un grado mayor de elaboración y sutileza el recurso -habitual en el tango- de las contramelodías ejecutadas por el violín; habitualmente los tangos compuestos por De Caro (como Boedo o Mala Junta) exponen primero uno de los temas, y la segunda o tercera vez que aparece el violín (o los violines o las cuerdas) ejecuta en primer plano una melodía sobre el tema ya expuesto, que pasa a estar en un segundo plano.

También utiliza -en una actitud que puede considerarse vanguardizante- timbres extraños al tango, como las risas dibujando una melodía (en Mala Junta) y curiosos gritos sobre el tango El monito.

Como compositor, los tangos de De Caro se mueven con un espectro más elegante de recursos armónicos y melódicos; lo mismo sucede en su faceta de arreglista y aun en la de intérprete.

Esta apropiación por parte del tango de elementos pertenecientes a la música culta -o esta apropiación del tango por parte de compositores y estratos sociales que veneraban a la música europea- es uno de los hechos más aceptados en la historia del tango, al punto de hablarse de una “época decareana” y de considerar a Julio de Caro como uno de los músicos más importantes (o como uno de los precursores) de la llamada “Guardia Nueva”, concepto que en sí es controvertido.

11 de Diciembre – Carlos Gardel

Carlos Gardel fue un cantante, compositor y actor de cine. Es el más conocido representante del género en la historia del tango. Iniciador y máximo exponente del “tango canción”,​ fue uno de los intérpretes más importantes de la música popular mundial en la primera mitad del siglo XX,​ por la calidad de su voz, por la cantidad de discos vendidos (como cantante y como compositor), por sus numerosas películas relacionadas con el tango y por su repercusión mundial.

No hay unanimidad sobre el lugar y la fecha de su nacimiento. La hipótesis uruguayista sostiene que nació en Tacuarembó (Uruguay), un 11 de diciembre entre 1883 y 1887.

La hipótesis francesista sostiene que nació en Toulouse (Francia) el 11 de diciembre de 1890.

Hay unanimidad en el hecho de que vivió desde su infancia en Buenos Aires y se nacionalizó argentino en 1923.

Falleció el 24 de junio de 1935 en Medellín, Colombia, en un accidente aéreo.

La persona y la imagen de Gardel ha sido objeto de idolatría popular, especialmente en Argentina y Uruguay, colocándolo en un lugar de mito y símbolo cultural que aún mantiene su vigencia.

En 2003 la voz de Gardel fue registrada por la Unesco en el programa Memoria del Mundo, dedicado a la preservación de documentos pertenecientes al patrimonio histórico de los pueblos del mundo.

La fecha y el país de nacimiento de Gardel está sujeto a controversias históricas (ver sección Controversias sobre su lugar de nacimiento).

Para la hipótesis uruguayista nació en Tacuarembó (Uruguay) entre 1883 y 1887, mientras que para la hipótesis francesista nació en Toulouse (Francia) en 1890.

Como consecuencia de dichas discrepancias, cada una de las hipótesis sostiene relatos diferentes sobre los hechos de su infancia y adolescencia.

Para la hipótesis francesista Marie Berthe Gardes, cuyo nombre castellanizado fue Berta Gardés, fue la madre biológica de Charles Romuald Gardes, cuyo nombre fue castellanizado en Buenos Aires como Carlos Gardés y luego transformado en Carlos Romualdo Gardel por el propio cantante.

En esta versión, Gardel habría estudiado en el Colegio Salesiano Pio IX de Buenos Aires, donde permaneció pupilo en 1901 y 1902 y fue compañero de coro de Ceferino Namuncurá, futuro beato argentino.

La hipótesis uruguayista sostiene que Marie Berthe Gardes obró como madre adoptiva de Carlos Gardel y que Charles Romuald Gardes fue un hijo biológico de Berthe, menor que Carlos.

Algunos integrantes de esta corriente, sostienen que Gardel pudo haber cursado al menos el primer grado en la Escuela de 2.º Grado de Varones del barrio Sur de Montevideo.

Ambas hipótesis coinciden en el hecho de que Gardel fue abandonado por su padre y que vivió en Buenos Aires al menos desde 1893, en habitaciones de conventillos que compartía con su madre,​ aunque con intermitencias que varían según el historiador.

Recién en 1927 Gardel comprará una casa en el barrio del Abasto, donde se mudará con su madre.

Ambas hipótesis coinciden también en que el joven Gardel, durante la primera década del siglo XX, pudo haber tenido conductas y frecuentar ámbitos ubicados en los márgenes de la legalidad, de lo que dan cuenta algunos prontuarios policiales que lo mencionan.

Casa de Carlos Gardel en el barrio del Abasto, en la que vivió desde 1927. Gardel frecuentaba el barrio desde comienzos de siglo y fue conocido con el apodo de «El Morocho del Abasto».

Durante su infancia y adolescencia, Gardel vivió en paupérrimas casas de inquilinato o «conventillos», ubicados en el barrio de San Nicolás: primero en Uruguay 162 y luego en Corrientes 1553.

Con sus primeros ingresos como músico profesional en 1914, se mudó siempre con su madre a un departamento modesto en Corrientes 1714.​

La pobreza extrema y las condiciones de vida degradantes de los conventillos porteños en la época de la gran inmigración, han sido estudiadas en obras sociológicas,​ y representadas en obras artísticas, como El conventillo de la Paloma.

Su amigo y chofer Antonio Sumaje ha contado que, cuando Gardel ya era una estrella, solía pedirle que lo llevara a los conventillos en los que había vivido de niño en especial al de Uruguay 162, donde se bajaba y se quedaba mirando la fachada:

De pronto, emocionado hasta las lágrimas, volvía a meterse rápidamente en el coche. Y entonces se quedaba silencioso por un rato muy largo.

El barrio en el que Gardel se crió es la zona de los teatros porteños que tiene su eje en la calle Corrientes, luego transformada en avenida.

Eso le permitió desde muy chico estar en contacto con el mundo teatral. Su madre trabajaba planchando ropa, a veces para algunos de esos teatros y él mismo fue reclutado por un personaje conocido como «Patasanta» que organizaba claques de aplaudidores en los teatros, cobrando dinero por prestar ese servicio.

Con la «troupe de animadores» de Patasanta, Gardel fue claque, utilero y comparsista (extra), a cambio de poder asistir a los espectáculos y recibir entradas.​

De esta manera logró estar en contacto con actores y cantantes, de quienes imitaría los ejercicios de vocalización y otras conductas que serían de importancia para su futura formación artística:

Esos fueron mis primeros conocimientos artísticos y así fue como conseguí obtener aquella voz blanca con la cual me di a conocer.

Así, entre muchos otros empleos informales, se desempeñó como tramoyista en el Teatro de la Victoria, donde escuchó al zarzuelista español Sagi Barba, con quien incluso llegó a tomar sus primeras lecciones informales de canto, y en 1902 pasó al teatro de la Ópera, donde conoció al barítono italiano Titta Ruffo.

En esa época, siendo ya un adolescente, comenzó a frecuentar el barrio del Abasto, un barrio popular recientemente organizado alrededor del nuevo Mercado de Abasto, abierto en 1893.

Gardel fue invitado por un grupo de jóvenes (José «El Tanito» Oriente, Domingo «Daguita» Vito) a integrarse a la «barra» del café O’Rondeman, que estaba en Agüero y Humahuaca.

El café era propiedad de los hermanos Traverso (Alberto o «Giggio», Constancio, Félix y José o «Cielito»).

Estaba administrado por el primero de ellos, el «Gordo» Giggio o Yiyo, que establecería con Gardel una relación de gran afecto mutuo, con características paterno-filiales, al punto que cuando aquel falleció en 1923, Carlos fue uno de los que sostuvo el féretro. Los hermanos Traverso, liderados por Constancio, dominaban políticamente el barrio del Abasto, en nombre del Partido Autonomista Nacional, el partido conservador fundado por Julio Argentino Roca que gobernó sin alternancia el país, sobre la base del fraude electoral, entre 1880 y 1916.

El joven Gardel fue un protegido de los hermanos Traverso, que valoraron desde un inicio la calidad de su canto -de gran importancia para organizar la sociabilidad popular-, y promovieron su actuación tanto en el Bar O’Rondeman, como en los comités conservadores del barrio, de otras zonas de la ciudad, e incluso de Avellaneda, donde se relacionó con el hombre fuerte del conservadurismo bonaerense, Alberto Barceló y su famoso matón Ruggierito.

Gardel comenzó a cantar semiprofesionalmente en el café de los Traverso y en el comité conservador de Anchorena 666.

Años después, en 1927, se mudaría con su madre a una casa que compró exactamente a la vuelta del comité, actual Casa Museo Carlos Gardel.

En esa época el canto popular estaba dominado por el arte de la payada, cuya figura máxima era Gabino Ezeiza.

Gardel no tenía habilidad para inventar sus propios versos a medida que cantaba, que era la característica decisiva para el éxito de los payadores, pero la calidad de su voz le fue abriendo camino poco a poco. «Gardel nunca fue payador; él era cantor», dice el historiador Pablo Taboada.

De esa época viene la relación de Gardel con la payada, en especial con José Betinotti, a quien se le atribuye haberle puesto el apodo del «Zorzalito» o «Zorzal Criollo», es decir el nombre de uno de los pájaros característicos de las pampas, como es el zorzal, destacado por la belleza de su canto.

Uno de los primeros temas que grabó Gardel fue «Pobre mi madre querida», la canción más famosa de Betinotti.​

También de esta época viene la relación con el payador Arturo de Nava.​ En 1922, el dúo Gardel-Razzano, grabaría la obra más famosa de De Nava, «El carretero», que se convirtió en el principal éxito de Gardel en su primera gira a Francia (1928/1929) y que luego fue incluida entre los famosos cortos cinematográficos musicales realizados en 1930, donde Gardel aparece hablando con el payador, ya en el momento de decadencia de su carrera, quien le agradece el hecho de cantar su tema.

Durante toda esa primera década como cantor, Gardel nunca cantó un tango, aunque lo bailaba.

Construyó su estilo de canto a partir de la payada y las canciones camperas, pero también de la canzonetta napolitana y la ópera.

En 1910, siendo todavía desconocido para el público, cantó una noche para una tertulia habitual de yóqueis y cuidadores de caballos de pura sangre en la confitería La Frazenda, en el Bajo Belgrano, con motivo de haberle apostado a una yegua que ganó la carrera, obteniendo una importante ganancia.

En 1936 un tal Laureano Gómez, que estuvo presente aquella noche, publicó un relato acerca de la presentación de Gardel:

Se presentó como un muchacho bien parecido y discretamente trajeado. Lo presentó a la tertulia un señor Vedoya, dueño de caballeriza en el viejo Hipódromo Nacional. […] Este jovencito morocho pone un hondo sentimiento en las tonadas criollas. Da gusto oírlo. […] Los presentes le pedían que siguiese cantando, al grito de «Morocho, cantate cuál», «Morocho, cantate tal»,

A comienzos de la segunda década del siglo XX se encuentran Carlos Gardel y el uruguayo José Razzano, El Oriental.

En sus Memorias Razzano ubica ese encuentro en 1911, en la casa de un amigo ubicada en la calle Guardia Vieja, a pocos metros del Mercado de Abasto.

Años después esa parte de la calle, entre Jean Jaurés y Anchorena, será renombrada como Pasaje Carlos Gardel.

Gardel ya había empezado a cantar a dúo con Francisco Martino, sumándose Razzano y poco después el cuyano Saúl Salinas.

Lo cierto es que los cuatro se mantuvieron vinculados, cantando alternativamente en dúos, trío y cuarteto, en diversos barrios y ciudades de Argentina de manera semiprofesional, hasta que poco a poco fue decantando el dúo Gardel-Razzano, estableciendo su barra de amigos y su base artística en el Café de los Angelitos, un punto intermedio entre el Abasto donde paraba Gardel y Balvanera Sur, donde estaba ubicado el Café del Pelado de Moreno y Entre Ríos, en el que paraba Razzano.

En ese período la Casa Tagini, que tenía la representación de Columbia Records y se había convertido en la principal empresa discográfica de Argentina, contrató a Gardel para grabar en 1912 siete discos dobles con canciones de su elección, que son lanzados al mercado en 1913, cuando todavía era un desconocido.

Esos discos son la primera constancia de la presentación del joven cantor con el nombre de Carlos Gardel.30​ Los siete discos fueron los siguientes:

T594: «La mañanita» (anónimo), estilo / «Me dejaste» (letra: A. Cepeda; música: anónimo), estilo

T595: «Mi madre querida» (Betinotti), estilo / «Es en vano» (letra: F. Curlando; música: Gardel), canción

T637: «Pobre flor» (letra: anónimo; música: C. Gardel), estilo / «La mariposa» (letra: A. Cepeda; música: Gardel/Razzano), estilo

T638: «El almohadón» (letra: A. Cepeda; música: Gardel), vals / «Brisas de la tarde» (letra: J. Mármol; M.: Gardel/Razzano), canción.

T728: «El tirador plateado» (letra: O. Orozco; música: Gardel/Razzano), estilo / «Yo sé hacer» (letra: A. Cepeda; música: C. Gardel), cifra

T729: «Mi china cabrera» (letra: anónimo; música: C. Gardel), estilo / «Pobre madre» (letra: Cepeda; música: Gardel), estilo

T730: «El sueño» (letra: Cepeda; música: F. Martino), estilo / «A Mitre» (letra: J. Etchepare; música: P. Vázquez), vals.

La expresión «estilo» es la que se utilizaba en la época para referirse a los ritmos camperos y rurales.

Por esa razón los cantores como Gardel eran llamados «estilistas». Algunas décadas después, en Argentina comenzó a usarse la expresión «folklore» para denominar a esos géneros musicales.

En el repertorio elegido por Gardel se destaca «Pobre mi madre» ―canción emblemática del payador José Betinotti― y seis poemas musicalizados de Andrés Cepeda ―un poeta asesinado dos años antes y acosado por la policía debido a sus ideas anarquistas y su condición homosexual, que conmovía la sensibilidad del joven Gardel―.

El resultado no fue el esperado y Gardel debería esperar hasta 1917 para volver a grabar nuevamente.

En 1914 Gardel y Razzano fueron contratados para cantar en el suntuoso cabaré Armenonville de Buenos Aires, por un caché de 70 pesos la noche, una suma inesperada que Gardel confundió con la retribución quincenal.​Gobello considera que esa fue la primera actuación profesional de Gardel.

El éxito de sus actuaciones en el Armenonville le abrieron al dúo las puertas hacia los grandes escenarios del espectáculo porteño.

Pocos días después el célebre Pablo Podestá, los contrataba para cantar durante dos semanas en el espectáculo que estaba por estrenar en el Teatro Nacional, su primera actuación en la calle Corrientes.

Años después en una carta a Razzano escrita desde París, Gardel recordaría aquel debut en el Armenonville del siguiente modo:

Mi viejo y querido Pepe: Ayer estuve dos horas, entre copas, charlas y jarana, en «El Garrón» de la Rue Fontaine.

Es un bodegón como los del Once, ni más ni menos. Pero en estos días se llena de franchutes, de americanos, hasta de japoneses, con un cargamento impresionante de plata. La fiebre del tango los lleva allí.

Yo me acordaba de aquel debut del dúo Gardel-Razzano, en el viejo «Armenonville»… ¿Te acordás del julepe que tenía? Ahora aquí, convertido de repente en un señor, me doy cuenta de que, con todas las fulerías que pasamos, en el viejo «Armenonville» estábamos entre gente igual a nosotros, que sentían el tango tanto como nosotros mismos.

Aquí, en cambio, el gotán es una moda pasajera y caprichosa como todas. Enteráte: para cantar tangos, hay que vestirse de gaucho.

1915 fue un año complejo para Gardel, en el que las dificultades del pasado y los éxitos del futuro parecieron confundirse.

A mitad de año fueron contactados por el empresario uruguayo Manuel Barca que había ido a Buenos Aires para contratarlos para actuar en Montevideo.

Los jóvenes recibieron la oferta incrédulos e inseguros. El destacado historiador montevideano Julio César Puppo cuenta del siguiente modo aquel encuentro:

En eso llega Gardel: es un mozo gordo, redondo.

―¿Al menos tendremos para volver a Buenos Aires?”

Es una frase histórica: pensaba si conseguirían para el pasaje en aquel tiempo, que costaba tres pesos ida y vuelta, con derecho a cena y desayuno. Había gente que hacía el viaje nada más que por comer. Sin embargo estos muchachos se inquietaban ante la incertidumbre.

Es que una experiencia muy dura pesaba sobre ellos. Y Barca, que también había sido educado en la rigurosa escuela de la calle, lo entendió en seguida.

―¿Cuánto quieren ganar? ―les pregunta.

Los hombres se miran entre ellos, meditan un instante, al cabo del cual se expide Razzano:

―Con franqueza, dígame: ¿cincuenta pesos por día es mucho pedir?

Se trataba de pesos argentinos.

―¡Ustedes no saben lo que valen! ―contesta Barca sinceramente conmovido. Y el trato quedó cerrado.

Montevideo los recibió como si fueran celebridades, con la ciudad empapelada con sus retratos y un programa de actividades que incluía ser recibidos en el puerto, llevados a desayunar, entrevistas con la prensa y una actuación reservada para personas influyentes.

El 18 de junio debutaron en el Teatro Royal, con lleno completo, y por primera vez el público les pidió que repitieran los temas al grito de «tocate otra, Carlitos». Dice Puppo que al terminar la función Gardel se puso a llorar de emoción en el camerino.

Desde entonces Gardel se sentiría en Montevideo como en su propia casa, con su propia barra de amigos, volvería a cantar una y otra vez y al final de sus días mandó a construir una vivienda en la que no llegó a vivir debido al accidente que le costó la vida.

Pocos días después, su condición de indocumentado lo llevó a proporcionar datos falsos para obtener documentos que le permitieran viajar a Brasil, en una gira de la Compañía Dramática Rioplatense encabezada por Elías Alippi, en la que al dúo le correspondía realizar el fin de fiesta.​

En el barco conoció al cantante de ópera napolitano Enrico Caruso, quien elogió la voz de Gardel, pero la presentación de la compañía en São Paulo y Río de Janeiro no pudo superar la barrera del idioma, aunque la actuación del dúo recibió elogios de la prensa brasileña.

Para mal de males Gardel fue detenido por la policía brasileña al haber sido encontrado en compañía de delincuentes argentinos que se habían establecido allí.​

Del expediente formado para tramitar la documentación, surgió también que Gardel tenía antecedentes como estafador de poca monta por realizar «cuentos del tío».​

Estos datos bloquearían años después el proyecto de nombrar a la Avenida Corrientes con su nombre.

En el barco de regreso de Brasil Alippi le ofrece al dúo participar de una nueva producción de Juan Moreira, famosa obra fundacional del teatro argentino, estrenada exitosamente el 12 de noviembre en el teatro San Martín.

Los Gardel Razzano cantaban en una siempre celebrada escena musical en una pulpería en la que baila Moreira, estrenando en esa oportunidad la cueca «Corazones partidos» de su excompañero Saúl Salinas.

En esa ocasión el dúo fue acompañado por 20 guitarristas encabezados por José Ricardo y Horacio Pettorossi.

La diferencia de calidad los llevó a contratar desde entonces a Ricardo como guitarrista permanente del dúo, en tanto que Pettorossi integraría el grupo de guitarristas de Gardel en los años 30.

Antes de finalizar el año, en la noche del 10 al 11 de diciembre de 1915, recibió un balazo en un confuso episodio.

El hecho sucedió durante un altercado en la calle luego de celebrar su cumpleaños en el Palais de Glace (salón de baile de la época en el barrio de la Recoleta), cuando estaba acompañado por los actores Elías Alippi y Carlos Morganti. Para entonces Gardel ya era conocido y el hecho apareció en la crónica policial de los diarios La Prensa y La Razón («Agresión a Gardel»), donde se señaló que los agresores fueron un tal Roberto Guevara -el autor del disparo- y Moreno Gallegos Serna, probables matones del bajo mundo, este último mencionado por Eduardo Arolas al dedicarle su tango «Suipacha».​

Las causas y sucesos posteriores a la agresión permanecen confusos. Su amigo Edmundo Guibourg relata que luego del ataque, Gardel fue a Tacuarembó para recuperarse, donde se encontró con el hermano menor del caudillo Traverso, «Cielito Traverso», escondido allí por haber asesinado a un hombre en el cabaré Armenonville.

También se ha difundido la información falsa de que el matón Roberto Guevara era en realidad Roberto Guevara Lynch, tío del todavía no nacido Che Guevara y miembro de una rica familia porteña.​

Finalmente, al morir Gardel la bala aparecería en su autopsia, dando pie también a hipótesis sobre un enfrentamiento armado en el avión que habría causado el accidente que le costó la vida.

En la segunda década del siglo XX el mundo del espectáculo porteño se caracterizó por una enorme difusión del varieté, una modalidad surgida en Francia y tomada de España, que consistía en una sucesión de actuaciones cortas, de los más diversos tipos (musicales, dramáticas, humorísticas, circenses, de magia, etc.).

Luego de iniciarse en 1916, durante la temporada veraniega de Mar del Plata, a mitad del año son contratados para presentarse en el Teatro Esmeralda (luego Teatro Maipo), ubicado a metros de la famosa esquina tanguera de Corrientes y Esmeralda, y a principios del año siguiente debutan también en el vecino Empire Theatre, de la calle Corrientes y Maipú, dirigidas a un público de mayor poder adquisitivo. El éxito fue consagratorio y sus actuaciones se extenderían en ambos teatros por seis años.

En esa primera época la actuación del dúo Gardel-Razzano alternaba temas cantados como solistas y temas a dúo.

El famoso folklorista Osvaldo Sosa Cordero recuerda haberlos visto cuando era un adolescente y contó que la presentación la abrieron a dúo interpretando «Brisas de la tarde», la primera canción del dúo sobre un poema de José Mármol, tras lo cual Razzano cantaba la cifra «Entre colores», una de las canciones con la que se lo identificaba.

Luego cantaron a dúo «Cantar eterno» de Villoldo y el gato «El sol del 25». Los favoritos de Gardel para cerrar eran dos canciones sobre caballos, la gran pasión de Gardel: «El moro» (sobre un poema Juan María Gutiérrez) y «El pangaré». Precisamente, en el suceso en el que fue baleado, el pistolero había gritado «¡Ya no vas a cantar más “El moro”!».

Simultáneamente Gardel volvería a grabar y ya no dejaría de hacerlo en adelante. Vencido el contrato leonino con la discográfica Tagini-Columbia, llega a un acuerdo con la empresa de Max Glücksmann, bajo sellos como Disco Nacional y Odeon.

El contrato establecía un monto de cuatro centavos por disco vendido (simples doble faz).

En esos discos de 1917 el dúo grabó su repertorio, entre ellos «Mi noche triste», el primer tango que grababa Gardel.

Los discos se vendieron masivamente, en cantidades que superaban las 50 000 unidades de cada uno, con ganancias en el orden de los 8000 pesos por cada uno.

Finalmente Gardel coronaría ese año excepcional, protagonizando la película muda Flor de durazno,​ basada en una exitosa novela de Hugo Wast,​ que fue dirigida por Francisco Defilippis Novoa y en la que interpretó al protagonista Fabián.

Se trata de una de los primeros largometrajes del cine latinoamericano, cuando todavía era mudo,53​ lo que indica la visión integral del espectáculo que Gardel estaba desarrollando. Gardel estuvo a punto de abandonar la filmación, descontento con su desempeño actoral, pero fue convencido de quedarse por el director, con el argumento de incluir varias secuencias suyas cantando, argumento incierto si se tiene en cuenta que se trataba de una película muda, aunque existe información de que en 1940 fue proyectada una versión sonora de la película, que quizás incluyera esos fragmentos.​

Flor de durazno fue estrenada el 28 de septiembre de 1917, con excelente respuesta del público, manteniéndose varios años en cartel y superando las 800 representaciones.

La creciente preocupación de Gardel por su imagen, que tenía sus antecedentes en su famosa sonrisa y la simpatía que lo caracterizó desde un principio,​ se evidenciará también en las primeras fotos de estudio que comienza a encargar, sobre todo de quien se volvería su fotógrafo preferido, el hispano-uruguayo José María Silva y en el trabajo que iniciaría para estilizar su cuerpo, teniendo en cuenta que Gardel era un hombre bajo (menos de 1,70 de altura) y que en ese momento pesaba alrededor de 120 kilos.

Los biográfos Julián y Osvaldo Barsky dicen que estas conductas de Gardel indicaban «su esfuerzo por construir el galán-cantor, figura que lo proyectará internacionalmente».

El éxito masivo del dúo y de Gardel en particular, así como su ingreso al tango, coinciden con un momento de gran importancia en la vida político-social de la Argentina: la conquista de la democracia.

Las presiones políticas y sindicales habían obligado al gobierno conservador a aprobar una ley de voto secreto y obligatorio (solo para varones), que le dio el triunfo en 1916 al partido radical, un movimiento ampliamente popular que llevó a la presidencia a Hipólito Yrigoyen.

Carlos Gardel escuchándose a sí mismo en una victrola ortofónica, lanzada por la empresa Victor en 1925.

El disco en formato de 78 RPM fue decisivo para la difusión en el espacio y el tiempo del arte de Gardel.

En su vida Gardel grabó unas 800 canciones diferentes, una cantidad enorme, la mitad de lo que grabó Bing Crosby durante una carrera tres veces más larga.

En 1917 Gardel cantó y grabó un tango por primera vez. Se trató del tango “Mi noche triste”, un tema musical compuesto por Samuel Castriota titulado “Lita” al que Pascual Contursi le había puesto letra.

La interpretación de “Mi noche triste” por Gardel está considerada como la fecha de nacimiento del tango canción: luego de décadas de evolución, el tango había empezado a encontrar cantores y letristas capaces de interpretar la misma cadencia emocional que ya expresaba la música y el baile de tango.

El éxito del novedoso estilo del tango canción no fue inmediato. “Mi noche triste”, con su letra lunfarda y su temática sobre el hombre de pueblo abandonado por su mujer («Percanta que me amuraste»), fue recibido por el público sin ningún entusiasmo desbordante.

Por otra parte, los cantores “puros” veían con malos ojos ese lenguaje de calle y esa sensualidad prosaica y de mal gusto, que se apartaba del “verdadero arte criollo”.

El gran Gabino Ezeiza establecía con claridad el rechazo al tango al aconsejarle a Carlos Marambio Catán:

El tango es una caricatura de la música y la literatura, de origen bastardo y sucio. Usted debe cantar lo nuestro, no ese invento de los advenedizos que nos quieren imponer sus demoníacas costumbres y vicios.

No haga eso, joven, no ensucie su actuación con semejante profanación del arte y del buen gusto.

Al año siguiente (1918) el sainete Los dientes del perro, puesto en escena por la compañía de Muiño-Alippi, incluyó una escena en la que la jovencísima actriz Manolita Poli cantaba “Mi noche triste”.

El número causó sensación y fue decisivo para que tanto la obra como la versión de Gardel, lanzada en disco ese año, fueran un gran éxito.​ Desde entonces el sainete y el tango establecerán un vínculo estrecho, promoviéndose mutuamente.

Ese año Gardel grabó otro tango, “A fuego lento”, también de Contursi, y poco a poco fue construyendo un repertorio integrado mayoritariamente por tangos.

La voz y la manera de cantar de Gardel también fueron evolucionando a medida que se iba convirtiendo en un cantor de tangos. Gardel aprovecha sus orígenes en el ámbito de la payada y su gusto por la canzonetta napolitana y la ópera,​ en una ciudad considerada como “la más italiana fuera de Italia”,​ en la que las personas de origen italiano, sobre todo los jóvenes, se habían vuelto el grupo étnico más numeroso,​ para desarrollar un canto más lento, grave, melancólico y menos ansioso, caracterizado por una interpretación emocional que lo ligaba a los sentimientos del oyente.

Lentamente, Gardel se va convirtiendo en cantor de tangos. Debe crear la manera de cantarlos porque nadie, salvo Contursi, lo ha hecho antes que él. Lo que cantaban Villoldo, Gobbi, Mathon, las cupletistas, no eran tangos tales como ahora entendemos, sino un híbrido de cuplé y milonga… No llegó a la cumbre sino siete años más tarde, en 1924, cuando cantó “Príncipe”.

En 1919 solo una de las trece canciones que grabó Gardel ese año, fue un tango.

En 1920 ya eran seis sobre veinticuatro (un 25%) y en 1921, ocho sobre veintidós (un 30%). Hasta que en 1922 los tangos superaron la mitad: doce sobre veintiún canciones grabadas.

En ese período el dúo suma un segundo guitarrista, Guillermo Barbieri y en 1923 Gardel estrena el tango “Mano a mano” («Rechiflado en mi tristeza»), con letra de Celedonio Flores, un notable poeta descubierto por Gardel en 1920, del que ya había grabado “Margot”.

“Mano a mano” se constituyó en uno de los máximos éxitos de Gardel, marcando el momento en que el tango canción terminaba de imponerse y, junto a las transformaciones instrumentales de músicos como Julio de Caro, se abría una era de plenitud para el género: la Guardia Nueva. En total Gardel grabaría 21 tangos de El Negro Cele, entre ellos El bulín de la calle Ayacucho, “Malevito”, “Viejo smoking”, “Mala entraña”, “Canchero” y “Pan”.

Flores también es autor de la letra del famoso tango “Corrientes y Esmeralda” (1933) que dice “en tu esquina rea, cualquier cacatúa sueña con la pinta de Carlos Gardel”. Por humildad, Gardel se abstuvo de cantar ese célebre tango que lo idolatraba en vida.

Gardel sin embargo nunca dejaría de cantar los ritmos populares más variados.

A través de músicos como el cordobés Cristino Tapia y el santiagueño Andrés Chazarreta incluyó nuevas canciones del folklore argentino norteño, a la vez que incorporaba cuecas chilenas, bambucos colombianos, foxtrots, shimmys, valses, tangos españoles, canciones en italiano, francés e inglés, y hasta una balada rusa como “Sonia” compuesta por un húngaro y un judío austríaco que años después sería asesinado por los nazis en Auschwitz o un tango con expresiones en guaraní como “Los indios” de Canaro y Caruso.

El investigador Félix Scolatti, quien acompañó al dúo en su única gira por Chile en 1917, contó que Gardel estaba todo el tiempo buscando nuevos ritmos populares y que oía con atención lo que cantaba la gente común en las calles y las plazas, memorizándolas y tomando notas, para después identificarlas.

En 1920 gestionó ante el consulado uruguayo en Buenos Aires, una certificación de nacionalidad y una cédula de identidad, donde declara haber nacido en Tacuarembó, Uruguay, en 1887.

En 1923, con los documentos uruguayos obtenidos, solicitó la nacionalidad argentina, que le fue concedida inmediatamente, expidiéndose el pasaporte argentino que utilizaría para viajar.

Gardel portando vestimenta de gaucho para las presentaciones en Europa. Foto de 1923 tomada por José María Silva.

Aunque interiormente le parecía irracional, Gardel aceptó en general la exigencia empresaria de que en Europa debía presentarse con vestimenta gauchesca, aunque se trataba de un vestuario completamente ajeno al hombre de Buenos Aires.

Consolidado en su dominio del tango canción y con su dúo con Razzano en el punto más alto de celebridad en la Argentina, Gardel ya estaba en condiciones de apuntar a Europa y al mercado musical internacional creado por el disco, mercado que en el futuro inmediato se verá amplificado por el cine y la radio.

El tango venía difundiéndose como baile de moda en Europa desde la primera década del siglo XX, estallando la tangomanía poco antes de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

En 1921 el italiano Rodolfo Valentino, adoptando la identidad de un bailarín argentino de tango vestido como gaucho, causaba sensación mundial con la película Los cuatro jinetes del Apocalipsis.

España en particular, tenía una historia tanguera previa incluso al tango argentino (el tango flamenco) y desarrollaría una importante vertiente autónoma del género, con epicentro en Barcelona y con canciones paradigmáticas, como «Fumando espero» del catalán Josep Viladomat y revistas especializadas como Tango Moda.

En ese contexto Gardel estaba a punto de mostrarle al mundo un modo de cantar el tango que lo ubicaría entre los cantantes célebres de la historia de la música popular.

En 1923 el dúo Gardel-Razzano tiene la oportunidad de realizar su primera gira a Europa, puntualmente a España, acompañando a la compañía teatral encabezada por la actriz Matilde Rivera y su esposo el actor Enrique de Rosas.

Como una estrategia escénica derivada del estereotipo internacional de la Argentina, los empresarios teatrales insistieron en que los músicos se presentaran vestidos de gauchos, aunque en Buenos Aires actuaran vestidos de esmoquin.

Por esa razón, antes de partir se sacaron en Montevideo una nueva serie de fotos con José María Silva, disfrazados de gauchos.

Debutaron el 10 de diciembre en el Teatro Apolo de Madrid, actuando con sus dos guitarristas como «fin de fiesta», luego de la representación dramática que la compañía realizaba cada noche.

Las críticas sobre el dúo fueron buenas y luego de 40 presentaciones y con la misión de haber desembarcado en Europa cumplida, dejaron la compañía para ir a Francia, donde conocieron París y Gardel visitó a la familia Gardes en Toulouse.

En septiembre de 1925, luego de 12 años de cantar juntos y debido a una lesión de laringe de Razzano, el dúo decide separarse pasando Razzano a ejercer las funciones empresariales.

Años después, luego de un estricto trabajo foniátrico, Razzano intentaría volver al canto, pero sin mayores resultados.

De ese intento final quedarían las dos últimas grabaciones del dúo, «Claveles mendocinos» de A. Pelaia y «Serrana impía», de José del Valle, grabadas el último día de 1929.

Teatro Goya de Barcelona, en el que debutó Gardel el 5 de noviembre de 1925, una ciudad que estableció un intenso vínculo con el cantor.

Mientras tanto, ya como solista, Gardel volvió a realizar giras por Europa, actuando nuevamente en España (1925/1926 y 1927) y luego en Francia (1928/1929).

La gira de 1925/1926, con la misma compañía teatral que la realizada dos años antes, incluyó esta vez también a Barcelona, una ciudad que establecería un vínculo muy especial con Gardel.

El éxito obtenido allí lo llevó a extender sus actuaciones de diez días iniciales a dos meses.

En Barcelona Gardel grabó también veintiún temas, incluyendo un tango que le ofreció en ese momento el pianista madrileño Teodoro Diez Cepeda, «Dolor»,​ el primero de varios tangos y canciones españolas que Gardel irá grabando en el futuro,​ expresión de su vocación constante de conectarse con la canción popular de cada lugar.

En la gira de 1925/1926, Gardel también se presentó con un éxito moderado en Madrid y en Vitoria, en el País Vasco, donde hasta ese momento era completamente desconocido.

Estando en Barcelona Gardel grabó varios temas para el sello Odeón utilizando por primera vez la grabación eléctrica con micrófono (antes se usaba bocina captora), el cambio tecnológico más significativo hasta el descubrimiento del elepé a fines de la década de 1940.

En Argentina, Gardel comenzará a grabar mediante este sistema desde el noviembre de 1926.

La calidad de sus grabaciones mejorará notablemente desde ese entonces.​ Los años 1926 y 1927 fueron los años en que más discos grabó, superando en ambos las 100 canciones.

De los éxitos de esa época se destacan «Bajo Belgrano» y «Siga el corso» («Esa Colombina puso en sus ojeras humo de la hoguera de su corazón»), ambos de Aieta y García Jiménez, la primera versión de «Caminito», «A media luz» («Corrientes 348, segundo piso ascensor»), «Tiempos viejos» («¿Te acordás, hermano? ¡Qué tiempos aquellos!») de Canaro y Romero, así como las primeras canciones de letristas jóvenes que se volverían clásicos, como Enrique Cadícamo y Enrique Santos Discépolo («Que vachaché»).

En 1927 Gardel compra para él y su madre, su primera y única casa propia, ubicada en la calle Bermejo (luego Jean Jaurés) 735, una casa sencilla en el corazón de su barrio espiritual, el Abasto, exactamente a la vuelta del comité conservador en el que comenzó a cantar.

A fines de 1927 Gardel inició una nueva gira por España, la tercera, actuando en Barcelona, Madrid, Bilbao y Santander, con un éxito arrasador. «Vino Gardel y supimos lo que eran los tangos argentinos», sintetizó por entonces el periodista y músico catalán Brauli Solsona.

Antes de volver a Buenos Aires, Gardel pasó por París donde cerró un contrato para presentarse en París, en el segundo semestre de 1928.

Su estadía en Buenos Aires fue breve y luego de grabar varios discos (entre ellos el primer éxito de Discépolo «Esta noche me emborracho»), de cantar por radio Prieto, presentarse en el Teatro Solís de Montevideo y contratar un tercer guitarrista, el «Indio» José Aguilar, zarpó nuevamente para Europa, esta vez con destino a París.

Cuando Gardel debutó en París, el tango en Francia ya tenía más de dos décadas de historia y junto al jazz, era protagonista de la noche parisina.

El centro de la vida nocturna en París era Montmartre y la aledaña plaza Pigalle y el centro de la vida tanguera era el restaurante «El Garrón», donde durante casi una década había brillado el músico Manuel Pizarro, que jugó un papel crucial promoviendo la contratación de Gardel. «Sin embargo -dicen los biógrafos Barsky-, a todo ese despliegue tanguero de casi tres décadas (en París) le faltaba una gran voz».

Edificio de la Ópera de París, al que Gardel fue invitado a cantar junto a las máximas estrellas del espectáculo parisino en 1929, en el punto más alto de su primera presentación en la capital de Francia.

Gardel y sus tres guitarristas (Ricardo, Barbieri y Aguilar) debutaron en París el 30 de septiembre de 1928, en una función de beneficencia en el teatro Fémina en Les Champs-Élysées y luego el 2 de octubre en el cabaré Florida, en Montmartre.

Sus presentaciones se extendieron hasta abril de 1929, actuando también en los teatros Empire y Paramount, así como en las ciudades de Cannes y Montecarlo, siendo el punto más alto la invitación a participar del distinguido evento benéfico Bal des Petit Lits Blancs en la Ópera de París.

Interpretó un repertorio variado, que incluía canciones en francés, que fueron muy bien recibidas.

De aquel repertorio se destacaron los tangos «Adiós muchachos» y «Siga el corso», pero sobre todo la canción campera de Arturo de Nava, «El carretero», que Gardel interpretaba con silbidos, como si él mismo estuviera arreando los bueyes de la carreta.

El éxito fue rotundo, la venta de discos superó todas las previsiones y los parisinos silbaban «El carretero» por las calles.​

En la Navidad de ese año, su foto fue tapa de La Rampe, la principal revista de espectáculos, mientras que el mayor periódico francés, Le Figaro, ya había descripto su presentación en la Ciudad Luz como un «éxito triunfal» y explicaba del siguiente modo la sensación que el cantor argentino generaba sobre el público:

Se tiene la impresión de que ejerce una suerte de encanto magnético sobre el público.

Luego de actuar seis meses en París, Gardel actuó un mes más en Barcelona y Madrid, antes de retornar a Buenos Aires, donde llegó el 16 de junio de 1929, nueve meses después de su partida.

En Madrid, tras catorce años con Gardel, Ricardo decidió dejar el grupo de guitarristas, al parecer disgustado con el protagonismo instrumental que pretendía Aguilar.

Permanecerá en Buenos Aires durante un año y medio. En ese plazo se presentó en Buenos Aires y Montevideo, realizó una extensa gira por las provincias argentinas, cantó por Radio Nacional, se sometió a una pequeña operación en sus cuerdas vocales y contrató a Domingo Riverol para reemplazar a Ricardo.

El 6 de septiembre de 1930 se produjo un golpe de estado cívico-militar en Argentina que derrocó al presidente democrático Hipólito Yrigoyen.

Fue el primero de una serie interrupciones de la institucionalidad democrática que se extenderá hasta 1983.

En esa ocasión Gardel asumió una posición de apoyo al golpe grabando el tango «¡Viva la patria!» de Aieta y García Jiménez,​ que lo enfrentó con los sectores yrigoyenistas de la Unión Cívica Radical, que al menos en un par de ocasiones boicotearon sus actuaciones.

Simultáneamente Gardel comienza a tener dificultades económicas y diferencias con Razzano, quien se desempeñaba como su representante, que le granjean enemistades en la barra de amigos que compartían y en el medio artístico y periodístico.

Finalmente, en 1930 Gardel iniciaría una nueva modalidad para difundir su canto, que redefinirá radicalmente su carrera y la masividad de su arte: el cine.

A fines de los años 20 la industria cinematográfica argentina mostraba una enorme vitalidad que la convertiría en una de las tres más importantes de América Latina, con México y Brasil durante el siglo XX.

Carlos Gardel, por su parte, ya había tenido una importante incursión cuando el cine era mudo, demostrativa de su sensibilidad para detectar los mecanismos modernos de construcción de la popularidad masiva, más allá incluso de las fronteras nacionales. Su amigo Enrique Cadícamo diría que:

En muchos aspectos Gardel se anticiparía en décadas a fenómenos culturales de masas en los que se unen la pasión, la identificación personal y la música, como la beatlemanía de los años 60, o fenómenos latinos equivalentes como Sandro, Soda Stereo y Luis Miguel, en los años 70, 80 y 90. El crítico Claudio Iván Remeseira ha utilizado incluso la palabra «gardelmanía» para referirse a esta última etapa de la vida de Gardel.92​

En 1930 Gardel protagoniza quince cortometrajes musicales sonoros, cada uno sobre una canción, con dirección de Eduardo Morera y producción de Federico Valle, uno de los pioneros del cine latinoamericano. Valle había nacido en Italia en 1880, y luego de trabajar con los Hermanos Lumière y tomar clases con Georges Méliès, emigró a la Argentina en 1911 y desde entonces produjo decenas de obras cinematográficas de gran valor, incluyendo los primeros noticieros y los largometrajes animados de Quirino Cristiani, los primeros en la historia del cine mundial en su género.

De los quince cortos, cinco resultaron arruinados en el laboratorio, entre ellos uno titulado Leguisamo solo en el que aparecía el yóquey Irineo Leguisamo.

En 1995 fue hallado otro de los cortos no lanzados, El quinielero, de Luis Cluzeau Mortet y Roberto Aubriot Barboza.

Los diez cortos lanzados fueron: El carretero, Añoranzas, Rosas de otoño, Mano a mano, Yira, yira, Tengo miedo, Padrino pelao, Enfundá la mandolina, Canchero y Viejo smoking.

El más elaborado de todos es Viejo smoking, un tango con letra de Celedonio Flores y música de su guitarrista Guillermo Barbieri, en el que Gardel antes de cantar, protagoniza un sketch dramático con César Fiaschi e Inés Murray sobre el desempleo, la pobreza y el desalojo, en el contexto de la Gran Depresión. También se destacan Yira, yira,

El carretero, Mano a mano y Rosas de otoño en los que Gardel sostiene diálogos muy significativos con sus autores, Enrique Santos Discépolo, el payador Arturo de Nava, Celedonio Flores y Francisco Canaro, respectivamente.

Los cortometrajes fueron filmados en Buenos Aires entre el 23 de octubre y el 3 de noviembre de 1930 y estrenados el 3 de mayo de 1931 en el cine Astral de la calle Corrientes. En algunos casos fueron presentados como «tangos teatralizados».

Se ha afirmado que los cortometrajes de Gardel fueron los primeros videoclips de la historia del cine y la primera producción de cine sonoro de Argentina y eventualmente América Latina.

La afirmación es parcialmente cierta. Los cortometrajes de Gardel constituyeron la primera producción de cine sonoro con banda de sonido incorporada en la película (sistema Movietone) realizada en América Latina, pero desde 1927 en el mundo (El cantor de jazz) y 1929 en América Latina (Mosaico criollo), se habían realizado películas sonoras musicales, utilizando el sistema de discos sincronizados (sistema Vitaphone), y también con anterioridad se había utilizado el sistema Movietone (banda de sonido) para filmar clips musicales de Sofía Bozán con dirección de José Bohr, aunque realizados en Nueva York.

Más allá del debate sobre la prioridad cronológica, los diez cortometrajes de Gardel, dirigidos por Morera y producidos por Valle, constituyen un esfuerzo pionero tanto de la industria cinematográfica latinoamericana, como del videoclip musical.

Joinville-le-Pont, localidad al sudoeste de París donde la Paramount había instalado en los años 30, los estudios cinematográficos en los que se filmaron las cuatro películas francesas de Gardel: Las luces de Buenos Aires, Espérame, La casa es seria y Melodía de arrabal.

En enero de 1931 Gardel emprendió una nueva gira por Francia, iniciada con dos meses de presentaciones exitosas en Niza, donde despide a su guitarrista Aguilar por un comentario homofóbico en su contra.

A fines de abril llegó a París con la firme determinación de filmar una película en los estudios que la empresa estadounidense Paramount tenía en la localidad de Joinville-le-Pont, a 40 kilómetros al sudoeste de la capital francesa, dedicada a producir películas para los mercados no estadounidenses.

Pocos días después, el 1 de mayo, lograba su objetivo y firmaba un contrato que lo incluía en un largometraje musical protagonizado por las figuras de la compañía de revistas del Teatro Sarmiento de Buenos Aires, propiedad de Augusto Álvarez, encabezada por Manuel Romero y Luis Bayón Herrera. La película estuvo finalizada a fin de mes y se llamó Las luces de Buenos Aires.

El director fue el chileno Adelqui Millar y los guionistas Manuel Romero y Luis Bayón Herrera. Los actores principales eran Gardel, en el papel protagónico del estanciero Anselmo Torres, y Sofía Bozán, su novia que está a punto de ser corrompida por un empresario de Buenos Aires al igual que su amiga interpretada por Gloria Guzmán y que termina siendo rescatada por los gauchos, para devolvérsela al estanciero (Gardel). El elenco se completaba con Vicente Padula, Pedro Quartucci y Carlos Baeza, entre otros.

La película incluye escenas de canto y baile (tango, malambo y otras danzas folklóricas). Para componer la música se contrató a Gerardo Matos Rodríguez, el autor de «La cumparsita» y para ejecutarla a Julio de Caro (violín), su hermano Francisco de Caro (piano) y Pedro Laurenz (bandoneón).

Gardel canta dos canciones, un tango propio titulado «Tomo y obligo», con letra de Romero que canta en una cantina de La Boca en una famosa escena que generaba el delirio popular, y el vals «El rosal» de Matos Rodríguez y Romero, que es el tema romántico con el que cierra el filme mientras Gardel besa a su novia (Bozán). Bozán también canta dos canciones, en tanto que Guzmán canta una.

Las luces de Buenos Aires fue estrenada en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1931. Primero en los cines más importantes de Buenos Aires y luego en los cines de barrio y del resto del país, con enorme éxito.​

Pero lo más importante fue la recepción de la película en los países de habla hispana que nunca habían podido ver a Gardel. En Guatemala se exhibió durante tres años, en Madrid todos los días durante tres meses, en Barcelona y Nueva York el público obligaba a los operadores a rebobinar la película una y otra vez para oír nuevamente «Tomo y obligo». En Ecuador el escritor Ricardo Descalzi recordaba aquel momento:

Fue en este momento cuando nos impresionó la voz y la figura de Carlos Gardel en su primera película: «Las luces de Buenos Aires», con tal impacto en el ambiente, que de inmediato lo empezamos a admirar y a querer. Esta película nos trajo «Tomo y obligo» que el público asistente a los cines aplaudía con tal vehemencia, que el operador se veía obligado a detener la proyección para reprisarla dos o tres veces… Desde entonces el anuncio de una película de Carlos Gardel abarrotaba las salas transformándose en el ídolo del tango.

Gardel comenzaba a concretar la imagen de galán-cantor que había constituido la médula de su proyecto artístico desde un inicio. Su figura se había estilizado y continuaría estilizándose hasta pesar 76 kilos, luego de haber llegado a los 120 kilos.

En agosto de 1931 volvió a Buenos Aires donde permanecerá nueve semanas. Paradójicamente, al mismo tiempo que su popularidad en Argentina, Uruguay y todo el mundo hispanohablante comenzaba a alcanzar proporciones nunca antes vista, en el mundo artístico y los medios de comunicación de Buenos Aires crecía un sentimiento de rechazo a Gardel, por lo que se percibía como una pérdida de contacto con sus raíces «criollas». El 15 de septiembre de 1931, su amigo, el escritor Carlos de la Púa, publicó en el diario Crítica, una dura carta abierta titulada «Che Carlitos, largá la canzoneta»:

Largá las gringadas esas que serán muy bonitas, pero que nosotros no las concebimos cantadas por vos. No profanés, hermano, las cosas nuestras que te dieron gloria y guita alternándolas con esas macanas franco-napolitanas que no nos interesan, no las sentimos y que… bueno (…) Tu querido Buenos Aires, la calle Corrientes, la Cortada, los burros, el tango, la milonga, esa es tu vida, tu verdadera vida, lo demás es grupo. Abrite de esas cosas raras… y algún día me lo vas a agradecer.

Nunca como en esas brevísimas nueve semanas que estuvo en Buenos Aires, percibió tan fuertemente la hostilidad de la farándula y el periodismo porteño.

Al volver a París Gardel encontró a la Paramount francesa en plena crisis, en el marco de la depresión mundial y de un clima político que se enrarecía, pocos meses antes de que Hitler tomara el poder en Alemania. Transcurrido el primer semestre de 1932 sin novedades y cuando Gardel ya había decidido volver a Buenos Aires, la empresa decidió realizar nuevas películas con el cantor argentino. Para ello designó al experimentado director francés Louis Gasnier, definió un guion adaptado de otro proveniente de Estados Unidos y fijó la fecha de filmación en septiembre de 1932 de una película que llevaría el título de Espérame, con el subtítulo de Andanzas de un criollo en España.

Es en ese momento que toma importancia la presencia de Alfredo Le Pera, con quien Gardel había empezado a congeniar en diciembre del año anterior. Le Pera asumió la carga de reescribir en un brevísimo tiempo un guion lleno de incongruencias culturales y geográficas, producto de los estereotipos estadounidenses sobre el mundo hispanoamericano y de luchar contra el director para aportar humanidad cotidiana a las escenas, rol que reiteraría en las películas siguientes, pero que nunca lo dejaría satisfecho.​ Pero además el encuentro de Gardel y Le Pera, dará vida a gran parte de las canciones con las que quedará asociada la fama mundial del cantante.

El equipo musical organizado por Gardel estaba integrado por el brillante pianista Juan Cruz Mateo, con quien ya venía actuando y grabando discos, José Sentis (alias Teruel), uno de los argentinos que había instalado el tango en París, el compositor francés Marcel Lattès que sería asesinado por los nazis en Auschwitz, el director de orquesta cubano Don Aspiazú, el guitarrista Héctor Pettorossi quien lo acompañara años atrás en Juan Moreira y el compositor Mario Battistella, que se volvería un autor crucial para Gardel.

Pese a los esfuerzos de Le Pera, la película finalmente no pudo superar la endeblez del guion original, con actores mediocres que desmerecen el resultado final. Gardel interpreta a Carlos Acuña, un cantor enamorado de una joven (Goyita Herrero) que a su vez se ve extorsionada por un rico estanciero. Finalmente el estanciero es expuesto públicamente y el cantante se queda con la joven. Gardel canta cuatro canciones, entre ellos el tema principal de la película, la rumba «Por tus ojos negros», que compusieron Aspiazú, Le Pera y Carlos Lenzi, el autor de «A media luz». Los otros tres temas son «Estudiante», «Me da pena confesarlo» y «Criollita de mis ensueños» de Gardel, Le Pera y Battistella.

La Paramount tomó conciencia de que era necesario acompañar a Gardel con un elenco de mayor nivel artístico y que había que otorgarle más libertad a Le Pera como guionista. Sin embargo -como sucedería con todas las películas de Gardel para la Paramount-, las decisiones del director y de los encargados del montaje, limitarían los esfuerzos de Le Pera para construir films con hondura humana y restablecerían los estereotipos.​ Nada de eso, de todos modos, impediría que las películas de Gardel alcanzaran una inserción profunda en el alma de los pueblos hispano-hablantes.

En cuanto terminó la filmación de Espérame la Paramount convocó a la famosa actriz argentino-española Imperio Argentina para encarar la siguiente película. En octubre de 1932 Gardel e Imperio Argentina realizaron un cortometraje picaresco, con algunos diálogos osados para la época, titulado La casa es seria, dirigido por Jaquelux (Lucien Jaquelux).104​ Gardel canta en el corto dos canciones que compuso con Le Pera, el tango «Recuerdo malevo» y «Quiéreme». En 1940 cuando París fue ocupada, la cinta fue destruida por las tropas alemanas. Sobrevivieron sin embargo algunos discos Vitaphone que se habían grabado, registrando la totalidad de los diálogos y canciones del film.

Inmediatamente después comenzó la filmación de Melodía de arrabal, otra vez con dirección de Gasnier y guion de Le Pera, que incluirá canciones fundamentales del cancionero de Gardel, como el tango «Melodía de arrabal» («Barrio plateado por la luna, rumores de milonga»), de Gardel, Le Pera y Battistella y «Silencio», de Gardel, Le Pera y Pettorossi. La película es un policial diseñado por Le Pera, en el que Gardel interpreta a un cantor de tangos (Ramírez) en una cantina de La Boca, que con otro nombre también es jugador profesional de cartas. Su novia es Imperio Argentina. En una pelea Ramírez mata a un matón y se deshace del cuerpo con un ingenioso ardid utilizando un fósforo. El comisario a cargo de la investigación descubre que Ramírez es el mismo que le había salvado la vida años atrás y en la última escena le devuelve el fósforo. Gardel canta también «Cuando tú no estás» y «Mañanita de sol», esta última a dúo con Imperio Argentina, la única mujer con la que cantó.

Gardel volvió a Buenos Aires el 30 de diciembre antes que las películas fueran estrenadas. El 5 de abril de 1933 se estrenó Melodía de arrabal,106​ el 19 de mayo La casa es seria,107​ y el 5 de octubre se estrenó Espérame.108​ Como era esperable Melodía de arrabal tuvo mejor recepción que Espérame, y a los tres meses ya había superado el éxito de taquilla que había alcanzado Las luces de Buenos Aires.

Gardel estaba consolidando rápidamente su posición de astro principal del cine hablado en castellano. Así parecía a fines de 1932.

En 1933 se terminó de romper su relación con Razzano por diferencias económicas, agravadas por el desorden en sus cuentas y las deudas. Designó entonces como representante a Armando Defino, uno de sus amigos provenientes de la barra del Café de los Angelitos, antes de ser famoso. Ese año concentró sus presentaciones en el interior de Argentina (Rosario, Santa Fe, Paraná, Arrecifes, San Pedro, Azul, Olavarría, Mendoza, San Juan, Córdoba, Villa María, entre otras ciudades), cantó por radio con una audiencia inaudita, participó en Buenos Aires de la revista De Gabino a Gardel, y grabó varios discos difundidos bajo el título de Gardel canta a Gardel, en los que, utilizando una novedosa tecnología, canta a dúo consigo mismo.

En septiembre conoció en la radio a Hugo Mariani, un uruguayo que hacía años que vivía en Nueva York, donde había creado y dirigía la Orquesta Sinfónica de la National Broadcasting Corporation (NBC), que tenía incluso un programa llamado El tango romántico. Ambos simpatizaron inmediatamente y Mariani le propuso ir a Nueva York para cantar por la NBC. Pocos días después le llegaba el contrato.

En la noche del 7 de noviembre de 1933 Gardel partió hacia Europa en el barco Conte Biancamano, antes de ir a Estados Unidos. A la mañana Defino, su representante, le había pedido que redactara un testamento ológrafo, es decir escrito de su puño y letra. Ese fue el último día de Gardel en Buenos Aires.

El 7 de noviembre salió nuevamente de gira: fue la última vez que estuvo en Argentina. Primero fue a Barcelona y París, y luego viajó acompañado por el talentoso pianista Alberto Castellanos a los Estados Unidos, donde debutó en la radio de la NBC de Nueva York, el 30 de diciembre. En sus actuaciones radiales en Nueva York, Gardel prescindió de sus guitarristas, con excepción de la audición del 5 de mayo de 1934, en la que cantó desde Nueva York, siendo acompañado de las guitarras de Barbieri, Vivas y Riverol, que se encontraban en Buenos Aires, por medio de un enlace entre la NBC y LS5 Radio Rivadavia de Buenos Aires, inédito en la historia de la radiofonía.

En la NBC, Gardel cantó acompañado por la destacada orquesta de la radio neoyorquina, dirigida por Hugo Mariani, desempeñándose como arreglador el músico argentino Terig Tucci, radicado hacía años en Estados Unidos, que le aportó un nuevo sonido basado en armonías novedosas. Tucci y Castellanos congeniaron de inmediato y fueron quienes le sugirieron a Gardel un cambio mayor en su canto: que extendiera el registro de su voz hacia los tonos graves, para llegar a un barítono alto.112​ Es con esa voz que Gardel registrará sus últimas y más célebres canciones. Gardel pasó por un período de adaptación a la orquesta y las nuevas armonías de Tucci, pero cuando llegó el momento de formar el equipo de músicos que lo acompañaría en sus películas estadounidenses, lo llevó a Tucci como arreglador musical y director.

Las audiciones de Gardel tuvieron una excelente recepción en la importante comunidad latina de Nueva York, que en aquel entonces era de unas 500.000 personas, en una época en la que la población de origen latino en Estados Unidos era muy pequeña.

Gardel convocó a Le Pera a Nueva York para que actuara como su representante en las negociaciones con la Paramount, en un momento en la que Estados Unidos padecía la gran depresión de la década de 1930. El contrato se firmó el 20 de marzo de 1934, acordando crear una empresa productora subsidiaria del gigante del cine estadounidense con el nombre de Éxito Corporation, cuyo único accionista fue el cantante argentino.Inicialmente se realizarían dos películas ese mismo año: Cuesta abajo y El tango en Broadway.

Cuesta abajo debió filmarse en dos semanas, con guion escrito por Le Pera, a partir de su propia vivencia autobiográfica. Gardel y Le Pera tenían en claro que no iban a repetir la imposición europea de que los personajes debían vestir como gauchos. El director fue una vez más el francés Louis Gasnier, impuesto por la Paramount. Encontrar actores que hablaran español fue uno de los grandes problemas de producción. Para los papeles principales contrataron a Mona Maris, una argentina que vivió desde muy niña en Europa, Vicente Padula, Manuel Peluffo y Anita del Campillo. Para los papeles secundarios Gardel convenció para que actuaran en su película a los diplomáticos de Argentina, Chile, Colombia, Venezuela y Perú.

El argumento trata de un cantante de tango (Gardel como Carlos Acosta), que deja a su novia (Anita del Campillo), al enamorarse de una prostituta (Mona Maris). En el momento culminante de la película Gardel se enfrenta a duelo con el cafisho (Manuel Peluffo) e intenta matarla a ella, en una célebre escena en la que canta “Cuesta abajo” (“si arrastré por este mundo, la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser…”), de Gardel y Le Pera.

En las canciones principales de la película (“Cuesta abajo”, “Mi Buenos Aires querido”, “Amores de estudiante” y “Criollita decí que sí”), Gardel está acompañado por un notable quinteto dirigido por Alberto Castellanos en el piano, junto a Remo Bolognini y Hugo Mariani, como primer y segundo violín, Washington Castro en violonchelo y Humberto Di Tata en contrabajo.

Gardel, Le Pera y Castellanos no quedaron del todo satisfechos con la película, sobre todo porque en el proceso de edición, Gasnier y los técnicos de la Paramount quitaron muchas de las escenas más divertidas y chispeantes. Pese a ello el film tuvo un éxito apoteósico, tanto en Estados Unidos como en América Latina. En Nueva York miles de personas desbordaron el cine, ocupando las calles, al punto de que la empresa exhibidora colocó parlantes en la calle para que el público que no pudo entrar a la sala, pudiera oír las canciones.

Paradójicamente, solo en los medios periodísticos de Buenos Aires se elevaron críticas a la película, especialmente en la clase alta. Mientras que el público desbordó los cines y exigía que se repitieran las canciones, los diarios tradicionales La Nación y La Prensa, cuestionaron la película por la mala imagen que daba de la Argentina. También el letrista Homero Manzi, cuestionaría duramente el film, en un artículo publicado en la revista Antena, cuestionándola por carecer de “valor nacionalista”.

Carlos Gardel junto a las actrices que interpretaron a Peggy, Mary, Betty y Julie, las «Rubias de New York» que aparecen en la película El tango en Broadway de 1934.

El tango en Broadway fue filmada entre fines de junio y la tercera semana de julio de 1934 y el director volvió a ser Louis Gasnier. Para esta ocasión Gardel y Le Pera buscaron hacer una comedia de enredos que cambiara el tono de las películas anteriores y que a su vez reflejara la situación de los artistas latinos en Estados Unidos.

Nuevamente tuvieron problemas para conseguir actores y actrices que hablaran español. Los papeles principales fueron interpretados por el español Jaime Devesa (el tío), un hallazgo, nuevamente el argentino Vicente Padula, la guatemalteca Blanca Visher (Laurita) y la mexicana Trini Ramos (Celia). Gardel hace de Carlos Bazán, un representante de artistas latinos.

El argumento trata de un grupo de artistas latinos en Nueva York reunidos alrededor de Gardel, cuando llega el tío, frente a quien intenta aparentar que es un hombre de negocios. Laurita entonces se hace pasar por la novia de Carlos, y su novia, Celia, se hace pasar por su secretaria, generándose sucesivos enredos. Carlos se da cuenta que en realidad ama a Laurita en una de las escenas culminantes de la película, cuando canta el tango “Soledad” (“En la doliente sombra de mi cuarto al esperar, sus pasos que quizás no volverán…”).

Las canciones que interpreta Gardel en la película son “Soledad”, el foxtrot “Rubias de New York”, “Golondrinas” y “Caminito soleado”. En las tres primeras fue acompañado por la orquesta de Terig Tucci y en la última por el piano de Castellano con las guitarras de Cáceres, Ayala y Cornejo.

Una vez más, Gardel y Le Pera no quedaron plenamente satisfechos con la película y tomaron la decisión de prescindir de Gasnier en las siguientes. Ello no obstó a que el film volviese a tener un enorme éxito, consolidando la gardelmanía que se estaba gestando en la comunidad latina estadounidense y en los países hispanoamericanos.

Luego de ir a Francia por poco tiempo, a fines de 1934 volvió Nueva York, actuando en la NBC y filmando el musical Cazadores de estrellas (su título original es The Big Broadcast of 1936), un catálogo de las estrellas musicales de la Paramount, entre las que se encontraban Bing Crosby, Richard Tauber, La Orquesta de Ray Noble con Glenn Miller en el trombón, Los Niños Cantores de Viena, entre otras grandes figuras. En este film Gardel trabajó junto a Celia Villa, hija del famoso revolucionario mexicano Pancho Villa a quien Gardel admiraba. Cantó dos canciones suyas con Le Pera: un tema campero “Apure delantero buey” y “Amargura” en una versión bilingüe español-inglés con el título de “Cheating muchachita”. La película se estrenó poco después de la muerte de Gardel y por esa razón la Paramount decidió sacar la parte del cantor argentino. Las secciones cortadas en las que aparece el Rey del Tango son muy difíciles de hallar, aunque se sabe que alguna copia de ellas se encuentran en poder de coleccionistas privados.

Entusiasmada con el éxito de las películas de Gardel, la Paramount decidió filmar dos películas más en 1935, que serían sus últimas películas. Gardel y Le Pera ya habían decidido que su etapa de trabajo con Gasnier estaba agotada y eligieron a John Reinhardt, un joven director de origen austríaco, que había dirigido varias películas con actores latinos y que se mostraba mucho más receptivo a las sugerencias de Gardel y Le Pera.​ Dos características centrales resaltan en estas últimas dos películas: la primera es la decisión de registrar el canto de Gardel en vivo, eliminando el doblaje tradicional en posproducción; la segunda es la decisión de dirigir el tono de las películas hacia el público de los países habla española, alejándose tanto del tono porteñista, como de los estereotipos europeo-norteamericanos.

El día que me quieras se filmó en enero de 1935, con Reinhardt como director y Le Pera como libretista, ante el fracaso de los libretos que la Paramount encargó a autores argentinos e hispanoamericanos, buscando mejorar el nivel.

También mejoró la calidad de los actores seleccionados. En los papeles principales que acompañan a Gardel (Julio Argüelles) figuran la actriz española Rosita Moreno (que interpreta a Margarita y su hija Marga), Tito Lusiardo (Rocamora), Fernando Adelantado (Carlos Argüelles) y Mario Peluffo (Saturnino). También actúa en una breve escena, por pedido de Gardel, el niño Ástor Piazzolla.

En el libreto, Gardel es hijo de un multimillonario rechazado por su padre por dedicarse a cantar y haber formado pareja con una artista (Rosita Moreno como Margarita), a quien le declara su amor con la canción El día que me quieras. Reducidos a la pobreza, Margarita cae enferma gravemente y Gardel se ve forzado a robarle a su padre para sobrevivir. Pese a ello Margarita muere en una escena histórica en la que Gardel canta Sus ojos se cerraron, que por el grado de emotividad que alcanzó su interpretación, dejó al estudio en silencio durante varios minutos antes de estallar en aplausos. Gardel queda entonces solo al cuidado de su hija, Marga. El relato se reinicia años después, cuando Gardel y su hija se han convertido en artistas exitosos. Repitiendo la historia de su madre, Marga se enamora de un joven argentino, cuyo millonario padre que se opone a la relación (“yo la veo vulgar y demasiado libre”). Todos coinciden en el viaje de vuelta a Buenos Aires donde, en otra escena famosa, apoyado en la baranda del barco, Gardel canta el tango Volver (“Volver con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien”). Finalmente, Gardel revela que es el heredero de la empresa en la que trabaja, lo que lleva al padre del joven a cambiar cínicamente de parecer y autorizar el casamiento. En la última escena Gardel, abrazado a su hija y su futuro yerno, de noche y mirando al mar, canta la segunda parte de El día que me quieras.

Le Pera nuevamente se quejó de los cortes de posproducción, pero el film claramente había ganado en calidad frente a los anteriores. La película fue estrenada pocos días después de la muerte de Gardel. En una carta escrita a su representante Defino cuatro días antes de morir, Gardel le dice:

Las noticias que enviaste sobre el El día que me quieras me produjeron mucho placer. Yo ví la película aquí en Bogotá, en privado, y Paramount está loca con el film. ¡Con decirte que van a lanzarlo en 5 teatros al mismo tiempo, en una ciudad donde hay apenas 15 cines!… A mí la película me volvió a causar una impresión inmejorable y sigo creyendo que es mi mejor trabajo cinematográfico y que hemos matado el punto con las canciones. Me alegra la noticia de que se estrena en julio y espero que llegaré con los laureles fresquitos a Buenos Aires.

Tango Bar, la última película de Gardel, se filmó en febrero de 1935. Rainhardt volvió a ser el director y Le Pera, el libretista. La producción continuó mejorando el nivel de actuación incorporando al excelente actor argentino Enrique de Rosas, quien se sumó a Rosita Moreno, Tito Luisardo, Fernando Adelantado y Manuel Peluffo. El argumento es un policial romántico, que gira alrededor de un apostador a las carreras de caballos (Gardel) que pone un tango bar en Barcelona y una ladrona de joyas (Rosita Moreno), que resulta chantajeada. Entre canciones la dupla Gardel-Le Pera compone para el film los éxitos de Por una cabeza y Arrabal amargo.

Terminada la filmación y en medio del éxito con que era reconocido su arte y su ángel, Gardel comenzó a preparar una gira por varios países latinoamericanos.

Las películas estadounidenses de Gardel terminaron por consolidar un fenómeno de idolatría popular en el público de habla hispana, completamente inusual para la época.

Luego vinieron Espérame, La casa es seria, Melodía de arrabal, Cuesta abajo y El tango en Broadway, lo que dio comienzo a la “Gardelmanía”. Los hombres se peinaban `a la Gardel, llevaban el sombrero inclinado hacia un costado como él, y algunos hasta hablaban de “vos” y “che”. Todo el mundo quería aprender a bailar tango.

La gardelmanía produjo también el extraño encuentro entre Gardel y Ástor Piazzola, los dos máximos referentes de la historia del tango, cuando este último tenía apenas doce años. El padre de Piazzolla era un inmigrante argentino en Estados Unidos, que trabajaba de peluquero en Manhattan. Cuando se enteró que Gardel se había instalado en Nueva York, Piazzolla padre talló una figura especialmente para Gardel y lo envió a su hijo a que se la entregara. La picardía del niño, que trataba a Gardel de Charlie y sabía tocar el bandoneón, generó la simpatía inmediata de Gardel, y se estableció entre los dos una inusual amistad, en la que Ástor obró muchas veces como traductor. Como resultado de la misma Gardel invitó al niño Piazzolla a aparecer como canillita en El día que me quieras y luego fue más allá invitándolo a formar parte de la comitiva que lo acompañaría en su gira latinoamericana, pero su padre pensó que era todavía muy joven para ello. Como si se tratara de un guion de película, esa negativa del padre hizo que Ástor no estuviera en el accidente aéreo y décadas después se transformara en el gran renovador del tango argentino.

En 1978 Ástor Piazzolla le escribió a Gardel una carta imaginaria:

Querido Charlie:… Jamás olvidaré la noche que ofreciste un asado al terminar la filmación de El día que me quieras. Fue un honor de los argentinos y uruguayos que vivían en Nueva York. Recuerdo que Alberto Castellano debía tocar el piano y yo el bandoneón, por supuesto para acompañarte a vos cantando. Tuve la loca suerte de que el piano era tan malo que tuve que tocar yo solo y vos cantaste los temas del filme. ¡Qué noche, Charlie! Allí fue mi bautismo con el tango. Primer tango de mi vida y ¡acompañando a Gardel! Jamás lo olvidaré. Al poco tiempo te fuiste con Lepera y tus guitarristas a Hollywood. ¿Te acordás que me mandaste dos telegramas para que me uniera a ustedes con mi bandoneón? Era la primavera del 35 y yo cumplía 14 años. Los viejos no me dieron permiso y el sindicato tampoco. Charlie, ¡me salvé! En vez de tocar el bandoneón estaría tocando el arpa. ..

A medianoche del 28 de marzo de 1935 Gardel salió de Nueva York en el yate Coamo para iniciar su gira latinoamericana por Puerto Rico, Venezuela, Aruba, Curazao, Colombia, Panamá, Cuba y México. Lo acompañaban Le Pera, sus guitarristas Barbieri, Aguilar y Riverol, el boxeador argentino José Corpas Moreno como su secretario y el español José Plaja, su profesor de inglés. En Puerto Rico se sumaría al grupo el puertorriqueño Alfonso Azzaf, como masajista y encargado de la iluminación.

Gardel llegó a Puerto Rico el 1 de abril a las 5 de la mañana. Más de cuarenta mil personas lo estaban esperaban en el puerto, sorprendiendo a una comitiva que recién comenzaba a tomar dimensión de la idoloatría popular que había desencadenado el cantante argentino en el público latino. Había sido contratado por una semana, pero la demanda popular fue de tal magnitud que postergó su llegada a Venezuela para actuar durante dos semanas más. Cantó en los teatros Paramount de la capital, Yaguez de Mayagüez, Broadway de Ponce, así como en las ciudades de Yauco, Manatí, Río Piedras, Cayey, Guayama, Cataño y Arecibo.

Gardel conquistó a los puertorriqueños por su simpatía y sencillez. Las casas automotrices, ávidas de publicidad, se peleaban por proporcionar a Gardel uno de sus automóviles, pero el cantor prefería caminar con “su pueblo”. En varias oportunidades al ver que mucha gente se había quedado sin poder entrar a sus actuaciones les cantaba desde la plaza del pueblo. Inclusive, llegó a pedirle a Rafael Ramos Cobián, el empresario que lo había traído a la isla, que se rebajase el precio de las taquillas “porque quería estar al alcance de todos”, y eso, en detrimento de su propio bolsillo.

El 25 de abril llegó a Venezuela, en la motonave “Lara”. Otra multitud los esperaba en los muelles de La Guaira y de allí en tren hasta la estación de Caño Amarillo en Caracas. La presión popular sobre el ídolo fue de tal magnitud que demoró enormemente su llegada. Miles de mujeres, especialmente las adolescentes, intentaban abrazarlo y pellizcarlo e incluso la capota del automóvil en el que iba fue destrozada por la gente para poder verlo, desencadenando una represión policial en la que Le Pera recibió un sablazo del la cara. Actualmente en ese lugar, una estatua de Gardel y dos guitarristas, de la artista Marisol Escobar, conmemora la recepción del pueblo venezolano al cantor argentino.​ Permaneció en Venezuela doce días, actuando en los teatros Principal y el Rialto, así como en el Hotel Majestic y en la Radio de Caracas. También cantó en Valencia, en la población petrolera de Cabimas, donde el público destrozó el circo en el que actuó exigiendo que cantara más canciones, ante el presidente Juan Vicente Gómez en su residencia de Maracay y finalmente en Maracaibo.

El 23 de mayo Gardel llega a Curazao, donde actúo cinco noches. Allí dona al grupo de exiliados venezolanos la suma de diez mil bolívares que le había regalado el presidente Gómez.

El 28 de mayo arribó por barco a Aruba.​ En Aruba, el público lo sacó del palco y lo llevó en andas por toda la ciudad. En esa situación Gardel logró convencer a la gente para que lo llevaran hasta el espigón del puerto donde abordó el avión que lo llevaría de nuevo a Curazao.

El 2 de junio Gardel llegó a Colombia, desembarcando en Puerto Colombia, que por entonces era la terminal marítima de Barranquilla. El diario El Tiempo de Bogotá, al anunciar el arribo del “Jilguero de las Pampas” decía que “la llegada del cantante argentino saturó a Barranquilla, que está viviendo a ritmo de tango”.​ Nuevamente el afecto popular se expresaba en multitudes que lo seguían a todos lados, para abrazarlo y besarlo, con escenas de delirio colectivo que obligó una vez más a que intervinieran las fuerzas policiales. En Bogotá más de diez personas invadieron la pista en el momento del aterrizaje.

Desde Bogotá, Barbieri le escribió a su esposa contándole lo que estaba pasando:

El recibimiento fue una cosa nunca vista; había en el campo de aviación miles de personas que vivaban a Carlos y la Argentina; en el teatro no cabía un alfiler, asistió el Presidente de la República; no te imaginás vieja, el cariño que hay por Carlos y la admiración; no hay artista que guste más que él en los países latinos; es algo de leyenda que ya te contaré…

En Medellín, uno de los empresarios había intentado disculparse por las molestias de la efusividad popular:

– Empresario: Qué desagradable deber ser para un artista tener que soportar todo esto.

– Carlos Gardel: No es así. Yo me siento feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo, porque es mi pueblo que sufre y ríe conmigo y me aplaude, el pueblo que ha formado mi pedestal, mi prestigio y mi gloria.

Actuó en las ciudades colombianas de Barranquilla, Cartagena, Medellín y Bogotá. El domingo 23 de junio cantó por la radio La voz de la Victor, ante un inmenso público que colmó los estudios y la plaza Bolívar, donde la emisora colocó altoparlantes. Entre otros temas cantó los tangos “Cuesta Abajo”, “Insomnio”, “El Carretero”, “No te engañes corazón” para cerrar con “Tomo y obligo”. Fue su última actuación.134​ Antes de cerrar se había despedido con estas palabras:

Antes de cantar mi última canción, quiero decir que he sentido grandes emociones en Colombia. Gracias por tanta amabilidad. Encuentro en las sonrisas de los niños, las miradas de las mujeres y la bondad de los colombianos un cariñoso afecto para mí. Me voy con la impresión de quedarme dentro del corazón de los bogotanos. Voy a ver a mi vieja, pronto. No sé si volveré, porque el hombre propone y Dios dispone. Pero es tal el encanto de esta tierra que me recibió y me despide como si fuera su hijo propio, que no puedo decirles adiós, sino hasta siempre.

Al día siguiente, 24 de junio, Gardel y sus acompañantes debían continuar la gira en Cali. Para ello tomaron un avión piloteado por Stanley Harvey, que se dirigió primero a Medellín, para que asumiera la conducción del vuelo el célebre aviador Ernesto Samper Mendoza, propietario de la empresa Saco. Al momento de despegar del aeropuerto de Medellín, el avión sufrió el accidente que le costó la vida a Gardel y a sus acompañantes con excepción de Aguilar y Plaja.

El 24 de junio de 1935 Carlos Gardel, junto con Alfredo Le Pera, su guitarrista Guillermo Barbieri y su secretario Corpas Moreno, falleció en el choque de dos aviones en el momento de despegar, sobre la pista del aeropuerto Olaya Herrera que se conocía entonces como Aeródromo “Las Playas” de la ciudad de Medellín (Colombia). Días después también morirían Alfonso Azzaf y el guitarrista Ángel Domingo Riverol. En el accidente murieron también el as de la aviación colombiana y dueño de la SACO, Ernesto Samper Mendoza, el radiooperador Willis Foster, el empresario chileno Celedonio Palacios, el promotor de espectáculos Henry Swartz, así como los siete ocupantes del otro avión. En total 17 muertos. Solo hubo tres supervivientes: el guitarrista José María Aguilar, José Plaja y Grant Flynt, funcionario de SACO.

El accidente se produjo cuando el avión en que viajaba Gardel, un trimotor Ford de la empresa SACO, se desvió en pleno carreteo de despegue y embistió a otro avión similar de la empresa de origen alemán SCADTA, que esperaba su turno para despegar, incendiándose ambos.

Las causas del accidente nunca fueron establecidas con claridad. Ambas empresas aeronáuticas mantenían una dura competencia, detrás de la cual se encontraban los intereses estratégico-militares de los Estados Unidos y Alemania. Ni bien sucedió el accidente, cada una de las empresas se apresuró a atribuirle a la otra la responsabilidad. El propio presidente de Colombia culpó con dureza a la empresa alemana. La justicia por su parte decidió que las causas del accidente se debieron a las características de la pista y a un fuerte viento proveniente del sudeste.

Gardel fue enterrado primero en Medellín, pero luego Armando Defino ―su albacea― logró la repatriación del cuerpo. Para dicho fin, el féretro que contenía los restos mortales de Carlos Gardel debió realizar un largo recorrido que incluyó viajes en lomo de burro, carreta, tren y barco. El cuerpo del malogrado cantor pasó por las poblaciones interiores de Colombia, luego fue a Panamá, se lo veló en Estados Unidos, y llegó finalmente a la Argentina en barco hacia 1936.139​ Actualmente sus restos se hallan enterrados en el Cementerio de la Chacarita de Buenos Aires.

10 de Diciembre – Ana Gabriel

María Guadalupe Araujo Yong ​(Guamúchil, Sinaloa; 10 de diciembre de 1955),3​ llamada artísticamente como Ana Gabriel, es una cantautora y compositora mexicana, conocida con el sobrenombre de La Diva de América.

Ana Gabriel, desde los 9 años de edad, empezó a cantar junto a José Barrientos y a urdir sus primeras composiciones musicales, influida por los temas románticos de Agustín Lara y María Greever, cuyas letras no las entendía por aquel entonces en toda su intensidad; pues, como ella misma reconoce, es una apasionada del amor y todas las canciones que ha compuesto es fruto de enamoramiento.

Desde pequeña, Ana Gabriel sintió una gran ilusión por llegar a convertirse en artista y nunca cejó en su esfuerzo tesonero.

Desde los 6 años me di cuenta que me gustaba cantar y componer, una bendición de Dios, que pocos tienen la fortuna de darse cuenta, y a pesar de mi corta edad, yo estaba decidida a llegar a los corazones de muchos.

Quiero contarles también que yo nunca he recibido una clase de canto ni de vocalización. Los primeros y únicos consejos fueron de mi abuelo materno Roberto, nombre que le pusieron en México pues su verdadero nombre era Yang Quing Yong Chizon, originario de China.

Hasta los quince años permaneció en Guamúchil, para emigrar junto con su familia a Tijuana en busca de mejores horizontes.

Allí terminó sus estudios de contabilidad y comenzó a trabajar en diversos bares de hoteles de la ciudad fronteriza, hasta que finalmente, llegó la gran oportunidad de participar en Valores Juveniles y en donde Juan “El Gallo” Calderón le aseguró un gran futuro como cantante.

Aunque muchos directores artísticos de ciertas discográficas manifestaron que su estilo no era comercial, que tenía que cambiarlo si quería triunfar, no les hizo caso.

Ana Gabriel decidió darse 1 año más para conseguir discográfica sino se dedicaría a la contabilidad.

Ana Gabriel inicia su carrera el 15 de septiembre de 1974 en Tijuana. En 1979 José Barrientos, su mánager en aquel entonces, buscó un nombre con el cual darse a conocer, decidiéndose por “Ana Gabriel”, con el que se le conoce hasta ahora.

A principios de los años 1980 empezó a cantar en los bares de Tijuana hasta que en 1984 participó en valores como compositora, nunca como intérprete.

El tema No me lastimes más quedó en segundo lugar y ese fue el empuje que la dio a conocer, gracias al apoyo del Sr. José Barrientos, de la compañía C.B.S., hoy Sony Music.

En 1985 grabó su primer disco de larga duración que llevó por título Un estilo, que, si bien no resultaba muy comercial, si era bastante elocuente para la presentación del artista.

Al año siguiente Ana logró participar en el Festival de la OTI, alcanzando el quinto lugar con la canción A tu lado, misma que se incluye en su álbum Sagitario, donde también se encuentran temas como Y Aquí Estoy, Eso no Basta y Mar y Arena.

En 1987 Ana Gabriel alcanza el primer lugar en la selección nacional para la OTI, y en Lisboa, Portugal, donde se llevó a cabo el festival de la OTI de ese año, alcanzando un tercer lugar, el cual le abrió las puertas que la hizo conocida en toda Latinoamérica.

En 1989 Ana Gabriel logra posicionarse a nivel internacional, dentro del mercado estadounidense, su álbum Tierra de Nadie permaneció en listas del Billboard varios meses.

Ha grabado a dúo con artistas como Armando Manzanero, Pedro Fernández, Yuri, Plácido Domingo, Jon Secada, Rocío Jurado, Vikki Carr y José Feliciano, entre otros.

En 2013, ante más de 15.000 personas que agotaron las entradas del Arena de Santiago, fue galardonada con disco de diamante por más de 1 millón de discos vendidos en Chile.​

En mayo de ese mismo año, es confirmada para actuar en el LV Festival de la Canción de Viña del Mar.

En diciembre de 2014, la cantante Ana Gabriel comunicó a los reporteros del programa Ventaneando de TV Azteca que en 2015 publicaría su nuevo proyecto discográfico luego de siete años sin lanzar un disco con temas inéditos.

8 de Diciembre – Jim Morrison

James Douglas «Jim» Morrison (Melbourne, Estados Unidos, 8 de diciembre de 1943-París, Francia, 3 de julio de 1971) fue un cantante, compositor y poeta estadounidense, célebre por ser el vocalista de The Doors.

Debido a sus composiciones, voz de barítono,​ personalidad y actuaciones salvajes, es considerado por críticos y fans como uno de los cantantes más icónicos e influyentes de la historia de la música rock, y, debido a las circunstancias dramáticas que rodean su vida y muerte, en la última parte del siglo XX, fue uno de los iconos más rebeldes de la cultura popular, representando la brecha generacional y la contracultura juvenil.

Fue también muy conocido por improvisar pasajes de poesía de palabra hablada mientras la banda tocaba en vivo. Morrison se ubicó en el número 47 en la lista de Rolling Stone de los «100 mejores cantantes de todos los tiempos», y el número 22 en los «50 mejores cantantes de rock» de la revista Classic Rock.

Ray Manzarek dijo que Morrison «personificó la rebelión de la contracultura hippie». Morrison es referido a veces por otros apodos, como «The Lizard King» («El rey lagarto»).

En su vida posterior, Morrison desarrolló una dependencia al alcohol. Murió a la edad de 27 años en París; se alega que pudo haber muerto de una sobredosis de heroína, pero como no se realizó autopsia, se discute la causa exacta de su muerte. La tumba de Morrison se encuentra en el cementerio del Père-Lachaise en el este de París.

Nació en Melbourne (Florida) el 8 de diciembre de 1943. Sus padres eran Clara (de soltera, Clarke) de origen irlandés y George Stephen Morrison de ascendencia escocesa e inglesa. Tuvo dos hermanos: Anne y Andy Morrison. Su padre era un militar estadounidense (almirante del primer navío nuclear).

Desde niño y por la profesión de su padre, su familia se trasladó a varias ciudades de Estados Unidos por lo que vivió en diversas bases militares (a los catorce años de edad ya había tenido siete hogares).

Según se cree, este tipo de vida sin apego a lugares o personas, caló profundamente en su forma de ser. Escribía poesía, pintaba algo y leía vorazmente. Desde muy joven estuvo fascinado por la literatura y la poesía.

Morrison, con 19 años, fue arrestado en Tallahassee después de hacer una broma mientras estaba borracho en un partido de fútbol.

Estudió en la Universidad Estatal de Florida y después cine en la UCLA, en Los Ángeles, formando parte de la misma generación que el famoso cineasta Francis Ford Coppola que, años después, utilizaría el tema The End como banda sonora de introducción para Apocalypse Now, película ambientada en la guerra de Vietnam.

Decidió centrarse en lo que consideró siempre su verdadera vocación: la poesía. Con esa intención se trasladó a Venice Beach en Los Ángeles, California, viviendo en la azotea de un edificio o en las casas de algunas mujeres.

Esta fue una época de descubrimientos para Jim Morrison. Por un lado, el acercamiento a las drogas psicodélicas que tanto le fascinaban, como el peyote, la marihuana y el LSD (según se dice, su favorita), cortesía de autores como Baudelaire y Aldous Huxley, y por otro, el nacimiento de la cultura hippie que florecía por doquier y de la que vivió rodeado. A pesar de sus innumerables amantes, siempre estuvo al lado de Pamela Courson, que le perdonó sus infidelidades. Jim Morrison decía de ella que era su alma gemela, su amor cósmico. Su visión del mundo estaba algo alejada de cuestiones hippies fundamentales, como el acercamiento al espíritu a través de la meditación, el vegetarianismo o la astrología. Leía textos complejos para la mayoría.Uno de sus profesores relató a sus biógrafos que solía acudir a la Biblioteca del Congreso para comprobar si existían algunos de los libros que decía haber leído.

Con intención de difundir su poesía, Morrison enseñó un par de trabajos que podían ser musicalizados. Manzarek pidió que le cantara alguno y, sobre la arena de Venice, tímidamente, entonó los primeros versos de Moonlight Drive. Al escucharlo, Manzarek quedó sorprendido por su talento y le pidió que formaran una banda de rock, lo que Jim aceptó “para ganar un millón de dólares”, como ya siendo famosos comentarán. Después de varios cambios en los integrantes del grupo, terminaron formando The Doors: Ray Manzarek en los teclados, Robby Krieger en la guitarra y John Densmore en la batería (estos dos últimos procedentes del grupo The Psychedelic Rangers), además de la voz de Jim Morrison.

El nombre que escogieron procede del título del ensayo Las puertas de la percepción de Aldous Huxley sobre la mescalina, inspirado a su vez en la cita de William Blake “Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito” (“If the doors of perception were cleansed every thing would appear to man as it is, infinite”).

Después de dar muchos conciertos en locales de Los Ángeles, consiguieron un contrato para tocar en el bar conocido como “Whisky a Go Go”. Noche tras noche tocaban sus canciones más populares, entre las que se encontraba una larga canción compuesta a base de improvisaciones denominada The End. Morrison añadía o quitaba de ella versos a placer, dependiendo de su estado de humor. Un día, después de haber consumido grandes cantidades de alcohol, marihuana y LSD, tuvo que ser llevado por sus compañeros casi a rastras hacia el bar y, de alguna forma, lograron hacerlo cantar. Al llegar a la interpretación de The End, tal como hacía siempre, comenzó a improvisar sobre la música, pero aquel momento habría de terminar formando parte no solo de la leyenda de The Doors sino del imaginario rockero en general. Morrison compuso en directo una breve y original versión de la tragedia Edipo rey de Sófocles en la que Edipo, por azar del destino, termina matando a su padre y desposándose con Yocasta, su madre.

En la versión grabada para su primer álbum, esta última frase será sustituida por un grito de Morrison. En cualquier caso, para el dueño del local, aquello fue demasiado y los echó mientras, según se cuenta, todo el público gritaba de emoción. Paul A. Rothchild, productor y por aquel entonces dueño de la empresa discográfica Elektra Records, se encontraba allí aquella noche y siguió al grupo hasta la puerta trasera, donde les expresó su admiración y les propuso grabar un disco cuanto antes.

En 1967 el grupo publicó su primer álbum llamado simplemente The Doors. Fue con el sencillo Light My Fire, escrito íntegramente por Robbie Krieger, y con el que el grupo se mantuvo varias semanas a la cabeza de popularidad en la revista Billboard, durante el famoso verano del amor de 1967.

Cabe resaltar el acusado cambio que experimentó Morrison hasta convertirse en la estrella del grupo The Doors. Durante su infancia y adolescencia tuvo muchos problemas de personalidad, que hicieron que fuera una persona muy insegura.

Su mayor influencia, como cantante y en cuanto al medio escénico, fue Elvis Presley, a quien no conoció ni vio en concierto pero de quien conocía prácticamente todo su repertorio, especialmente lo producido en la discográfica SUN, como Mystery Train, que interpretó muchas veces en sus conciertos en vivo. Su mayor obstáculo para unirse al grupo fue que sufría pánico escénico. En los primeros conciertos incluso cantaba dando la espalda al público. Fue tanto el impacto que tuvieron en él las drogas que se convirtió en un experto en el tema, interesándose por el chamanismo dada su estrecha relación con el peyote.

Su actitud provocadora en escena, perturbando el orden público, hizo que sus conciertos fueran prohibidos en varias ciudades de los Estados Unidos.

Las sesiones de grabación para el tercer álbum en abril fueron muy tensas como consecuencia de la creciente dependencia del alcohol por parte de Morrison. Acercándose al clímax de su popularidad, The Doors tocó en una serie de eventos al aire libre, lo que condujo a frenéticos enfrentamientos entre los fans y la policía, particularmente en el Chicago Coliseum el 10 de mayo.

La banda empezó a variar su material a partir de su tercer LP, Waiting for the Sun, cansados de su repertorio original, y empezaron a escribir obras nuevas. Se volvió su primer LP #1, y el single “Hello, I Love You” fue su segundo y último single #1 en los Estados Unidos. También incluye la canción “The Unknown Soldier”, del cual dirigieron otro videoclip, y “Not to Touch the Earth”, extraído de su legendaria pieza conceptual, Celebration of the Lizard, aunque fueron incapaces de grabar una versión satisfactoria de la pieza entera para el LP. Fue puesta a la venta años más tarde en una compilación de Grandes Éxitos, y en su disco Absolutely Live.

El 9 de diciembre de 1967, The Doors dio un concierto infame en el New Haven Arena de New Haven, Connecticut, que terminó abruptamente cuando Morrison fue detenido por la policía local. Morrison se convirtió en el primer artista de rock en ser arrestado en el escenario durante un concierto.

Morrison mantenía un encuentro sexual con una chica detrás del escenario en una cabina de ducha del baño antes del inicio del concierto, cuando un oficial de policía se encontró con ellos. Sin darse cuenta de que él era el cantante principal de la banda a punto de actuar, el funcionario avisó a Morrison y a la chica de salir, a lo que Morrison respondió: “Cómetelo.”

El policía sacó un frasco de gas pimienta y advirtió al cantante: “La última oportunidad de que te largues de aquí, este lugar es solo para The Doors”, a lo que Jim respondió: “Yo soy The Doors”. La chica corrió y Morrison fue atacado, pero Manzarek relata en su libro que tanto Jim como la chica fueron gaseados, y que el concierto se retrasó por una hora mientras Jim se recuperaba. El policía finalmente se disculpó con Jim y le dijo: “Creí que solo eras un chico”, a lo que Jim contestó con sarcasmo: “¿Solo un chico? ¿eh?”.

A mitad de la primera serie, Morrison hizo un discurso a la audiencia, describiendo lo que había sucedido, mientras tocaban “Five To One”; título que se refiere a que por cada adulto hay cinco jóvenes. Jim relataba lo que hacía con una chica detrás del escenario. “Les contaré algo que me sucedió hace una hora” dijo Jim en medio de la canción Five To One, “me divertía con una chica, cuando llegó uno de esos cerdos vestidos de azul” burlándose del policía que lo había agredido, “Ese cerdo me roció los ojos”, dijo Jim mientras el público se agitaba, relataba lo que le habían hecho mientras se burlaba de los policías diciendo: “¡Sí! esos cerdos vestidos de azul, con su sombrero”, a lo cual los policías que estaban enfrente del escenario se volteaban uno por uno para ver a Jim. El concierto finalizó cuando Morrison fue arrastrado fuera del escenario por la policía, llevado a una comisaría local, fotografiado y fichado por cargos de incitar a un motín, indecencia y obscenidad pública. Los cargos contra Morrison, así como aquellos contra tres periodistas también detenidos en el incidente (Mike Zwerin, Yvonne Chabrier y Tim Page), se retiraron varias semanas más tarde por falta de pruebas.

Después de un mes de escandalosas actuaciones en el Singer Bowl en Nueva York, realizaron su primera gira fuera de Estados Unidos, una minigira por Europa. La banda celebró una conferencia de prensa en el Institute of Contemporary Arts en Londres y tocó en el Teatro The Roundhouse.

Los resultados del viaje fueron televisados en la cadena británica Granada Television, en un show llamado The Doors Are Open, luego años después sacado en vídeo a la venta. La banda tocó algunos conciertos más en Europa, incluyendo un show en Ámsterdam sin Jim Morrison, después de que tuviera un colapso por el uso de drogas. Morrison volvió a Londres el 20 de septiembre y se quedó allí por un mes.

El grupo tocó nueve conciertos más en Estados Unidos, y se puso a trabajar en su cuarto LP. 1969 será un año difícil para The Doors, pero empieza con un show a estadio lleno en el Madison Square Garden en Nueva York el 24 de enero y un exitoso single, “Touch Me (The Doors)” (lanzado en diciembre de 1968), que alcanzó el nº 3 en los Estados Unidos.

Ese mes Morrison asistió a una producción de teatro que cambió el rumbo de su vida, y la del grupo. En el Bovard Auditorium The Living Theatre de la University of Southern California, se toma el escenario con un show que invitó a la gente a dejar a un lado sus inhibiciones y abrirse paso a la libertad. Esto atrajo la búsqueda de libertad de Morrison, resultando en una sesión improvisada la tarde siguiente, el 25 de febrero, la legendaria sesión “Rock is Dead”, a la venta en el Box set de 1997, dando paso a uno de los episodios más controvertidos de la vida de Morrison.

El incidente ocurrió el 1 de marzo de 1969, en el Dinner Key Auditorium en Miami, Florida. El auditorio de 6900 asientos había sido sobrevendido hasta doblar la capacidad del salón, y los fans estaban sofocados y sin aire acondicionado. Desde el momento en que la banda caminó por el escenario, Morrison empezó a gritar al micrófono:

Ahora escuchadme, no estoy hablando de no revolución, no estoy hablando de no manifestarse”.

Estoy hablando de pasarlo bien, Estoy hablando de pasarlo bien este verano. Vengan todos a L.A., salgan de aquí, vamos a acostarnos en la arena y a enterrar nuestros dedos en el océano, y vamos a pasarlo bien. ¿Están listos, están listos, están listos, están listos, están listos, están listos, están listos?

¡Ahora escúchenme! Yo solía pensar que todo esto era una gran broma. Solía pensar que era algo para reírse. Entonces estas últimas noches conocí a algunas personas que estaban haciendo algo ¡Estaban tratando de cambiar el mundo! ¡Yo quiero unirme a ese viaje! Quiero cambiar el mundo. Cambiarlo. Siiiiií… cambiarlo.

Después de unos minutos Morrison cambió el tono:

Ahora escúchenme, no estoy hablando de no revolución, no estoy hablando de no manifestarse. ¡Estoy hablando de divertirse! ¡Estoy hablando de bailar! ¡Quiero ver a todos de pie y bailando! ¡Quiero verlos bailando en la calle este verano! Quiero verlos divertirse. Quiero verlos correr por ahí. Quiero verlos pintando la ciudad. Quiero verlos haciendo ruido. Quiero verlos gritar. Quiero ver diversión. ¡¡¡Quiero ver su diversión!!!

La grabación se acerca a su final con las siguientes palabras: ¡CUALQUIER COSA QUE QUIERAN HACER! ¡HÁGANLO! ¡HÁGANLO! ¡HÁGANLO! ¡HÁGANLO!

El incidente queda inconcluso. Morrison dijo: “Gasté mucho tiempo en el juicio de Miami. Casi un año y medio. Pero supongo que fue una valiosa experiencia porque antes del juicio tenía una mirada infantil y poco realista acerca del sistema judicial Americano. Mis ojos se han abierto un poco”.

Aunque el incidente de Miami dañó la reputación de la banda, Morrison quedó algo tranquilizado con sus resultados. Luego dijo: “Pienso que fue sólo alimentar la imagen que se estaba creando alrededor mío… y a eso le puse fin en una gloriosa tarde”.

Aunque Morrison recibía gran parte de la atención, incluyendo su imagen en las carátulas de los discos, para él era categórico que todos los miembros de la banda debían recibir igual reconocimiento. Antes de un concierto en el cual el animador anunció el grupo como “Jim Morrison y The Doors”, Morrison se negó a aparecer hasta que se anunciara al grupo de nuevo como “The Doors”.

Mientras Morrison nunca se sintió cerca de su familia real, era extremadamente protector con los miembros de su banda. Según se dice, una vez le dijo a Ray Manzarek que nunca se sentía cómodo en una situación social a menos que éste u otro miembro de la banda estuvieran con él. De algún modo veía a The Doors como su familia de reemplazo. Sistemáticamente rechazó cada oportunidad de grabar un álbum como solista que se le ofrecía.

En sus últimos dos años de vida, Jim Morrison redujo su uso de drogas psicodélicas y empezó a beber excesivamente, lo que afectó pronto a su rendimiento en el estudio. Aparentemente para escapar de la imagen del “Rey Lagarto”, que lo había dominado, Morrison se dejó crecer una abundante barba, obligando a Elektra a usar fotos tomadas anteriormente en su carrera para la carátula de Absolutely Live, lanzado en 1970. El álbum presenta actuaciones grabadas en el tour de The Doors de 1970, el concierto de 1969 en el Aquarius Theatre e incluye una versión completa de “The Celebration of the Lizard”.

La única aparición pública de este tiempo fue en un especial televisivo de la PBS grabado en abril, y transmitido el mes siguiente. El grupo tocó canciones del siguiente álbum, The Soft Parade, incluyendo una espléndida versión de la pista con el mismo nombre.

El grupo continuó con su gira en el Teatro del Chicago Auditorium Theater el 14 de junio, y tocó dos fechas en el The Aquarius Theatre en Hollywood el 21 de julio y 22 de julio, ambas lanzadas más tarde en CD. Fueron un nuevo tipo de conciertos de The Doors, donde el énfasis estaba puesto en la banda y la gente pasándolo bien.

El barbudo Morrison usaba ropa más holgada y guiaba la banda hacia una dirección más “Blues”, con canciones como “Build Me A Woman”, “I Will Never Be Untrue”, y “Who Do You Love”. Todavía su voz no perdía su poder, y la banda podía deslumbrar con sus presentaciones de “When the Music’s Over” y “Celebration of the Lizard”.

El 1 de marzo de 1969, fue llevado a juicio a raíz de una actuación en la que algunos asistentes afirmaron que enseñó su pene y simuló una masturbación, entre otras cosas (aunque no hubo pruebas fehacientes). En 1971, ante el riesgo de ser condenado a prisión, decidió abandonar la música y radicarse en París, dedicado por completo a su mayor inclinación: la poesía.

Es importante hacer notar que Morrison abandonó la carrera musical en su momento de mayor popularidad, cuando The Doors estaba convirtiéndose en el único grupo norteamericano que competía con éxito con las grandes bandas inglesas como The Beatles o The Rolling Stones.[cita requerida]

Con su nombre completo, James Douglas Morrison, ya había publicado dos pequeños libros de poemas The Lords (Los Señores) y The New Creatures (Las Nuevas Criaturas), así como el opúsculo An American Prayer (Una oración americana) y Ode to L.A. (Oda a Los Ángeles), poema repartido entre los seguidores del grupo en un concierto a raíz de la muerte de Brian Jones, guitarrista de los Stones, ahogado en una piscina.

Morrison comenzó a escribir en serio durante su adolescencia. En la UCLA estudió los campos relacionados con el teatro, el cine y la cinematografía. Autopublicó dos volúmenes separados de su poesía en 1969, titulada Los Señores / Notas sobre la visión y las nuevas criaturas. Los Señores se compone principalmente de una breve descripción de los lugares, las personas, los acontecimientos y pensamientos de Morrison sobre el cine. Las nuevas criaturas son versos más poéticos en la estructura, la sensación y la apariencia.

Estos dos libros fueron luego combinados en un solo volumen titulado Los señores y las nuevas criaturas. Estas fueron las únicas obras publicadas en vida de Morrison. Morrison se hizo amigo del poeta beat Michael McClure, quien escribió el epílogo de la biografía de Morrison escrita por Danny Sugerman, Aquí nadie sale vivo. McClure y Morrison supuestamente colaboraron en varios proyectos de cine que nunca llegaron a realizarse, incluyendo una versión cinematográfica de la controvertida obra de McClure La Barba, en la que Morrison habría interpretado a Billy the Kid.

Después de su muerte, se publicaron otros dos volúmenes de la poesía de Morrison. El contenido de los libros fue seleccionado y organizado por el fotógrafo Frank Lisciandro, amigo de Morrison, y los padres de su novia Pamela Courson , que eran los dueños de los derechos de su poesía.

Los escritos perdidos de Jim Morrison aparecieron en Wilderness Volumen I, y, en su lanzamiento en 1988, se convirtió al instante en bestseller en la lista de New York Times. El Volumen II, La Noche Americana, lanzado en 1990, también fue un éxito. Morrison grabó su propia poesía en un estudio de sonido profesional en dos ocasiones distintas. La primera fue en marzo de 1969 en Los Ángeles, y la segunda el 8 de diciembre de 1970.

Esta última sesión de grabación, a la que asistieron amigos personales de Morrison, incluyó una variedad de piezas de boceto. Algunos de los segmentos de la sesión de 1969 se publicaron en el álbum bootleg The Lost Tapes Paris y más tarde fueron utilizados como parte del álbum Doors An American Prayer, publicado en 1978.

El álbum alcanzó el número 54 en las listas de música. Alguna poesía grabada en una sesión en diciembre de 1970 permanece inédita hasta hoy y está en posesión de la familia Courson. Más conocida, pero rara vez vista, es la obra cinematográfica de Morrison, HWY: An American Pastoral, un proyecto que se inició en 1969.

Morrison financió el largometraje y formó su propia compañía de producción con el fin de mantener un control completo del proyecto. Paul Ferrara, Frank Lisciandro y Babe Colina colaboraron en él. Morrison interpretó el personaje principal, un autoestopista asesino y ladrón de coches. Morrison le pidió a su amigo, el compositor y pianista Fred Myrow, el seleccionar la banda sonora para la película.

La mañana del 3 de julio de 1971 Pamela Courson lo encontró muerto en la bañera de su piso del barrio de Le Marais en París, Francia, donde vivían juntos (aunque existen muchas otras versiones sobre su muerte, incluyendo la idea de un suicidio y de un asesinato). Se declaró que murió por un paro cardíaco, según su acta de defunción.

Existen personas que ponen en duda la versión oficial, afirmando que las circunstancias fueron algo extrañas. Se dijo que el padre de Jim sacó el cuerpo de su hijo del cementerio para llevarlo a Estados Unidos, pero fuentes del Père Lachaise, el famoso cementerio donde fue enterrado, aseguran que nadie se puede llevar un cuerpo sin que la administración lo sepa. Incluso se puso en duda el hecho mismo de su muerte. Otras versiones afirman que sufrió una sobredosis de heroína (a la que no era aficionado) en los lavabos del club nocturno parisino Rock ‘n’ Roll Circus y fue posteriormente trasladado a su casa.

Es indudable que había sido consumidor habitual de varios tipos de drogas (LSD, cannabis y peyote) y, según se dice, siempre defendió el uso de estas sustancias psicoactivas. Sin embargo, no es probable que consumiera heroína, principalmente porque tenía diagnosticada una fobia a las agujas. De hecho, cuando sorprendió a su novia Pamela inyectándose, fue en busca del proveedor, conocido de ambos, para darle una paliza.

Se dice que la cocaína también era droga de su predilección por su efecto “acelerador”. No obstante, sobre todo utilizó las drogas propuestas por la comunidad hippie para alcanzar estados de equilibrio y paz, además de alcohol en abundancia.

“Si existe un tipo capaz de escenificar su propia muerte –creando un certificado de muerte ridículo y pagando a un doctor francés– , poner un saco de ciento cincuenta libras dentro del ataúd y desaparecer a alguna parte de este planeta –África, quién sabe– ese tipo es Jim Morrison. Él sí sería capaz de llevar todo esto a buen puerto”.

Jim Morrison murió a los 27 años al igual que otros famosos músicos como Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin y Kurt Cobain. Su epitafio está escrito en griego antiguo (“ΚΑΤΑ ΤΟΝ ΔΑΙΜΟΝΑ ΕΑΥΤΟΥ”) que se traduce como “fiel a su propio espíritu” (o “de acuerdo con su propio demonio”).

Marianne Faithfull reveló a la revista británica Mojo en agosto de 2014 que Jean de Breteuil supuestamente facilitó heroína de alta pureza a Jim Morrison, siendo así responsable de su muerte.

7 de Diciembre – Alberto Castillo

Alberto Castillo (Buenos Aires, Argentina, 7 de diciembre de 1914 – Buenos Aires, 23 de julio de 2002) fue un cantante de tango y actor argentino. Médico ginecólogo de profesión, dejó de ejercerla para dedicarse a su carrera artística.

Nació como Alberto Salvador De Lucca -algunas fuentes lo escriben “De Luca”- en el barrio porteño de Villa Luro,​ Buenos Aires hijo de inmigrantes italianos Salvador De Luca y Lucia Di Paola, hace su debut profesional en los años 1930 y comienza una exitosa carrera en 1941. Una gran interpretación del tango de Alfredo Pelala Recuerdo. Su Hermana, Aida De Luca tenía una gran admiración por su querido hermano.

Alberto Castillo estudio medicina en la Universidad Nacional de La Plata y se recibió de médico ginecólogo, título con el cual pudo convencer a la familia de su prometida para dejarlos casar (porque no iban a dejarla irse con “apenas un cantor de tango”). Dejó el ejercicio definitivo de la profesión cuando su consultorio se llenaba de pacientes que sabían que el Dr. De Luca era ” Alberto Castillo ” En la película argentina “Luna de Avellaneda”, un Castillo ficticio es llamado de urgencia para ayudar en un parto durante una kermés en un club de barrio. En dicha película el tema de cierre es “Siga el Baile” versionado por Jaime Roos. Como hecho curioso, entre Noviembre de 1951 y Febrero de 1952, el popular cantante ofició fortuitamente como médico de la delegación profesional del Club Atlético Vélez Sarsfield al insolarse algunos jugadores en la ciudad de Pernambuco, en la gira que realizaba en Brasil. Posteriormente el cantor, reconocido hincha de Vélez, ajustó algunas de sus presentaciones para acompañar al equipo el resto de la gira.

Alberto Castillo rompió con el modelo del cantor de tango vestido como un gran señor, de riguroso traje oscuro, sobrio y con ademanes mesurados. Con un estilo absolutamente original, con aspectos quizás vinculados al aire cachador (humorístico) y arrabalero de Rosita Quiroga, Sofía Bozán o Tita Merello, Castillo mostró su capacidad de interpretar temas de lo más diversos merced a una voz con afinación perfecta, magistral en el uso de los matices y la media voz, que podía imprimir a su canto tanto la ternura o dramatismo que requerían algunos como el tono evocador o humorístico para otros. Se posesionaba del escenario desde que llegaba mostrando su pañuelo cayendo del bolsillo derecho del saco cruzado, el cuello de su camisa desabrochado, la corbata floja, su modo de tomar el micrófono e inclinarlo hacia uno y otro lado, su derecha junto a la boca como si estuviera en la calle, sus ademanes y un modo muy especial de cantar proyectado las vocales.

Su particular fraseo era lo que los bailarines necesitaban y apreciaban; con su voz le ponía ritmo a los pies y él hacía con su garganta lo que otros con el piano o los bandoneones.

Durante cuatro años entre 1939 y 1943 –el mejor momento artístico de ambos- Ricardo Tanturi y Castillo compartirán los beneficios de la fama durante cuatro años. La voz del cantor y la puesta musical del director constituyeron un verdadero suceso que ganó, por derecho propio, un lugar privilegiado en la historia del tango. Clubes de barrio, locales nocturnos y los principales salones de Buenos Aires, Montevideo, Mar del Plata y Rosario desbordaron de un público ávido.

Desde 1946, Castillo aparece en muchos filmes argentinos. Un ejemplo de ellos es “Buenos Aires, mi tierra querida” junto a la actriz Norma Giménez en 1951.

En la película argentina Luna de Avellaneda de 2004, un Castillo ficticio es llamado de urgencia para ayudar en un parto durante una kermés en un club de barrio. En dicha película el tema de cierre es Siga el baile versionado por el cantautor uruguayo Jaime Roos.

Ya retirado, tuvo una breve incursión para grabar nuevamente el Candombe Siga el baile de Carlos Warren y Edgardo Donato, con la banda argentina Los Auténticos Decadentes en el álbum de duetos Fiesta monstruo en el año 1993. En 1995 recibió el una Mención Especial de los Premios Konex por su trayectoria. Antes, en 1985 había recibido el Premio Konex – Diploma al Mérito como uno de los mejores cantantes de tango de la historia en Argentina

Castillo falleció el 23 de julio de 2002 a la edad de ochenta y siete años. Está sepultado en el Cementerio de la Chacarita en Buenos Aires.

Una plazoleta del barrio porteño de Villa Luro, ubicada en la intersección de la Av. Emilio Castro con las calles Escalada y Leopardi, recuerda al cantor de los cien barrios porteños.3​

Next page →
← Previous page